Yo, profesor de a pie

La Universidad es una institución que se está repensando en todos lados de cara a los cambios que ocurren actualmente en el mundo.  Estos derivan, en buena medida de transformaciones tecnológicas que generan profundas consecuencias sociales, afectando radicalmente la manera como vivimos y nos relacionamos los seres humanos.

Instalarse en los tiempos del mundo

As√≠ las cosas, la Universidad actual requiere modificarse en muchos aspectos para ponerse a tono con la √©poca que corre. En estas cortas l√≠neas me referir√©, por su extremada relevancia, √ļnicamente a la situaci√≥n que est√° experimentando la actividad de la investigaci√≥n, mostrando como ha variado el modo de producir y distribuir el nuevo conocimiento, convirti√©ndolo en un factor determinante en la organizaci√≥n y desempe√Īo de las sociedades actuales e, igualmente, en elemento decisivo por su influencia sobre el resto de las actividades universitarias. Al escribir estas l√≠neas tengo en mente, claro est√°, las condiciones en las que se encuentra la universidad p√ļblica venezolana.

A fin de ser breve me circunscribir√© a se√Īalar que los patrones que marcan esta √©poca se√Īalan como esta disminuyendo la separaci√≥n entre la investigaci√≥n b√°sica y la investigaci√≥n aplicada (no hay m√°s que ver, por ejemplo, la forma en que la biotecnolog√≠a deriva de la gen√©tica molecular, o las telecomunicaciones de las ciencias f√≠sicas, por solo poner un par de ejemplos). Y como se est√° pasando, as√≠ mismo, de la organizaci√≥n de la investigaci√≥n llevada a cabo por disciplinas cient√≠ficas aisladas a la investigaci√≥n multidisciplinaria e interdisciplinaria, superando los habituales compartimientos estancos y propiciando el trabajo en el seno de colectivos asociados alrededor de problemas y de necesidades ; o pasando de la actividad que tiene lugar en estructuras m√°s o menos permanentes y r√≠gidas a la que ocurre ¬†en estructuras organizacionales transitorias; igualmente, como ha ido cambiando de aquella cuyos sus resultados son sometidos a un control de calidad que implica solo a la opini√≥n de los ‚Äúpares‚ÄĚ , a la que reclama una evaluaci√≥n colegiada y diversa, llevada a cabo por fil√≥sofos, soci√≥logos, ingenieros, economistas , ecologistas ‚Ķ, que calibran las iniciativas formuladas a trav√©s de un men√ļ mucho m√°s extenso y variado de criterios.

Son patrones, as√≠ pues, que dejan ver como se est√° ¬†pasando de la investigaci√≥n que se ejecuta sobre todo a trav√©s de organizaciones individuales a la que se lleva a cabo v√≠a interacciones con otros actores ¬†(diferentes centros universitarios, organismos p√ļblicos, industrias, firmas consultoras, redes empresariales, organismos internacionales ‚Ķ) que suman conocimientos, capacidades y recursos de diversa √≠ndole; y por aludir a un √ļltimo aspecto,¬† llamar√≠a la atenci√≥n sobre la manera como se esta est√° mudando¬† de la investigaci√≥n mayoritariamente respaldada con recursos p√ļblicos (cuya importancia sigue siendo innegable), a la apoyada en la diversificaci√≥n de fuentes y modalidades del financiamiento, con claro predomino de recursos privados y evidentes modificaciones en cuanto a sus objetivos e intereses.

Para terminar, es conveniente advertir que las reformas resumidas anteriormente van de la mano con la existencia de instituciones abiertas que se desempe√Īan a menudo dentro de un marco globalizado, formando parte de redes de colaboraci√≥n en las que la interdependencia redefine, en buena medida, las condiciones y finalidades de la actividad de cient√≠fica. En suma, nos encontramos ante esquemas de cooperaci√≥n flexibles, heterog√©neos y poco jerarquizados, que incluyen una gran variedad de instituciones, dando pie a un modo de creaci√≥n de conocimientos que ha sido descrito como ‚Äúsocialmente distribuido‚ÄĚ y que, seg√ļn algunos autores, ha disminuido ostensiblemente la ‚Äúhegemon√≠a epistemol√≥gica‚ÄĚ de la universidad .

Crisis civilizatoria

Las variaciones en los modos, alcances e influencia de la investigaci√≥n universitaria tienen lugar en un escenario mundial muy complejo, agobiado por problemas diversos, todos muy graves (ambientales, econ√≥micos, demogr√°ficos, pol√≠ticos y paremos de contar), al punto de que hay quienes (¬Ņexagerados?) hablan de una ‚Äúcrisis civilizatoria‚ÄĚ. Los cambios tecnol√≥gicos ‚Äď estamos en tiempos de la Cuarta Revoluci√≥n Industrial- no son ajenos a dicha crisis y ocurren de manera muy acelerada generando resultados que no son f√°ciles de precisar, ni de calibrar ni de regular, am√©n de que suscitan temas √©ticos de gran trascendencia que ata√Īen a la propia condici√≥n humana. Tales transformaciones cobran forma, como dije, en un escenario que carece de las instituciones id√≥neas para asegurar la gobernabilidad global, hecho que ocurre al tiempo en que los Estados Nacionales se hallan cada vez m√°s d√©biles para resolver los m√ļltiples conflictos que se suscitan a lo largo y ancho del planeta

Por otro lado, es conveniente destacar que este panorama ha impulsado, a su vez, innumerables y variadas iniciativas que buscan reorientar la dirección el desarrollo tecnocientífico en función de un orden mundial que pueda modelarse de acuerdo a criterios que impliquen más democracia y justicia, mayor armonía en el plano ecológico y más control de los seres humanos sobre su propio destino.

Opina el TSJ

Haciendo caso omiso del art√≠culo 109 de nuestra Constituci√≥n, el TSJ decret√≥ hace unas semanas que se hicieran elecciones en las universidades p√ļblicas. Obedeci√≥ as√≠ instrucciones emanadas de un Gobierno, cuyas ideas centrales para modificar las universidades figuran en un conjunto impreciso de planteamientos que se decantan en el prop√≥sito de ‚Äúalinearlas‚ÄĚ con estrategias y proyectos que lucen desencaminados e imprecisos, muy distantes, lo opuesto casi, de lo que ¬†deber√≠a ser una¬† respuesta ¬†medianamente coherente con ¬†porvenir que se viene dibujando estos d√≠as. Al final de cuentas, se trata de un programa armado en torno a una √©pica desfasada que la propia gesti√≥n oficial se ha encargado de descalificar.

En suma, no hace falta mucha suspicacia para pensar, que tras dos d√©cadas de agravios hacia las universidades ‚Äď y no me refiero √ļnicamente al maltrato presupuestario -, la decisi√≥n tomada por el TSJ est√° dirigida contra la libertad acad√©mica, la autonom√≠a y el pluralismo de democr√°tico que deben regir en el espacio acad√©mico. Es, as√≠ pues, la respuesta que tiene a la mano el Gobierno con relaci√≥n a las universidades p√ļblicas frente a los desaf√≠os, problemas y oportunidades que est√° dejando ver el siglo XXI.

Yo, profesor de a pie

As√≠ las cosas, yo, profesor de a pie de la UCV, me sumo a la iniciativa pol√≠tica que abra el camino para doblegar las intenciones que desnudan al Gobierno con el referido decreto del TSJ. Y apoyo, pues, toda f√≥rmula electoral que, emanando de la propia instituci√≥n acad√©mica, impulse la redefinici√≥n de pol√≠ticas y planes orientados a la b√ļsqueda de distintos modelos de organizaci√≥n para nuestras universidades p√ļblicas, con referencia a sus funciones, a sus √°mbitos de actuaci√≥n, a su gobernabilidad, a su calidad y al rol que deben desempe√Īar al servicio a la sociedad venezolana.

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