Washington D.C. / Moscú /

El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Steve Biegun, aseguró que tanto el presidente de Rusia, Vladimir Putin, como el mandatario chino, Xi Jinping, buscan perpetuarse «de por vida en el podero al menos hasta que ellos mismos resuelvan partir».

Rusia está votando desde la semana pasada un referéndum donde se podría extender Vladimir Putin su mandato hasta 2036. Biegum agregó que el objetivo para el presidente ruso de 67 años es «la extensión de su mandato por lo que efectivamente dure su vida».

«En el sistema ruso, que tiene al menos las vestiduras del sistema democrático, el presidente Putin irá a un referéndum (…) que muchos consideran tendrá un final inevitable», dijo en un foro del German Marshall Fund.

Vladimir Putin está en el poder en Rusia, ya sea como presidente o primer ministro, desde 1999. La campaña opositora, que incluye a Alexei Navalny, acusa al mandatario de buscar la presidencia de por vida.

Los comentarios de Biegun se producen en medio de nuevas tensiones entre Washington y Moscú tras informes de prensa que afirman que los rusos ofrecieron recompensas a militantes vinculados a los talibanes para matar a soldados estadounidenses en Afganistán.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha buscado un acercamiento con Moscú, negó el domingo haber sido informado sobre el asunto y luego dijo que los servicios secretos estadounidenses no habían considerado la información «creíble».

Tres de cada 4 rusos, a favor de la reforma

El 76 por ciento de los rusos aprueba el paquete de enmiendas constitucionales que, entre otras innovaciones, permitiría a Putin permanecer en el poder hasta 2036, según un sondeo difundido hoy por el Centro de Estudios de la Opinión Pública (VTsIOM).

De acuerdo con el VTsIOM, dependiente del gobierno, el 23.6 por ciento de los participantes en la encuesta se pronunció contra las modificaciones a la Constitución, y el 0.4 por ciento restante declaró que arruinó la papeleta.

Según la actual Constitución, el jefe del Kremlin no puede presentarse a la reelección en 2024, cuando concluye su actual mandato, ya que limita a dos los periodos presidenciales consecutivos.

Estos resultados se refieren a los primeros cuatro días de votación en la consulta, que comenzó el jueves de la semana pasada y que concluirá este miércoles. Las enmiendas constitucionales ya fueron aprobadas por ambas cámaras del Parlamento y promulgadas por Putin, quien decidió someterlas a una «votación nacional» antes de su entrada en vigor.

La oposición llama a boicotear el referéndum

Desde diversos sectores de la oposición, que han llamado a votar contra las enmiendas o a boicotear la consulta, se ha denunciado que el único objetivo de todas estas modificaciones es distraer la atención de la enmienda verdaderamente importante, la que permitiría a Putin permanecer en el poder.

Según la actual Constitución, el jefe del Kremlin no puede presentarse a la reelección en 2024, cuando concluye su actual mandato, ya que limita a dos los periodos presidenciales consecutivos.

Las críticas opositoras se centran también en el procedimiento de la votación, que, sostienen, se presta para todo tipo de irregularidades, sin hablar ya de que se desarrolla en medio de la crisis sanitaria provocada por la pandemia de covid-19

El Partido Comunista de Rusia son los únicos con representación parlamentaria que votó en contra tanto de la reforma presentada por Putin en enero como de la propuesta para que el jefe del Kremlin..

Aunque han sido muy críticos con la gestión del partido Frente Popular Panruso, el partido de Putin, respaldaron asuntos importantes como la guerra en Osetia del Sur, la intervención en Siria o la anexión de Crimea.

«Hay que hacer una reforma constitucional profunda, por eso llamamos a votar No. Estamos en contra de que se elimine la limitación de dos mandatos presidenciales consecutivos», explicó Dmitri Nóvikov, vicepresidente del Partido Comunista.

Entre la oposición extraparlamentaria, el partido liberal Yábloko ha sido el único que ha presentado una reforma constitucional alternativa contra lo que llama «el golpe constitucional» de Putin.

Propone reducir de seis a cuatro años los mandatos presidenciales, aumentar el número de escaños en la Duma para dar cabida a partidos minoritarios, recortar la permanencia de los diputados en sus puestos y restituir las elecciones directas de gobernadores y alcaldes.

La oposición radical tiene clara su postura. La única opción posible es el boicot. Su principal líder, Alexéi Navalni, cree que aquellos que quieren que Putin no siga en el poder «eternamente» no pueden participar en esa farsa.

«Llamar a acudir las urnas durante una pandemia es amoral y el mismo procedimiento de votación es un sinsentido. Putin hará todo lo posible para que nuestro voto no tenga ningún valor, afirmó.

Denuncia que el Kremlin se inventó la votación por adelantado, tanto en colegios electorales como por internet, para manipular el resultado y no para evitar aglomeración y un posible rebrote de la covid-19.

«La comisión electoral dice que un 30 por ciento de los electores ya han votado. Como persona que ha visto muchas campañas electorales, descarto que hayan podido votar por adelantado más de un 7 o 12 por ciento. Eso es imposible», denunció.

Navalni y otros partidos prefieren llevar la lucha a las calles, como ocurriera hace un año cuando las autoridades negaron el registro a casi todos los candidatos opositores en las elecciones municipales en Moscú, escenario de las mayores protestas antigubernamentales desde 2012.

La diferencia es que las autoridades han aprovechado la prohibición de celebrar actos públicos debido a la pandemia para rechazar cualquier solicitud opositora.

El director del Centro Levada, Lev Gudkov, cree que «la fragmentación» de la oposición juega en favor de Putin.

«Si hubiera una postura común entre los comunistas y Yábloko, habría alguna oportunidad de que el «No» ganara el miércoles. En cambio, ahora mucha gente cree que, como la falsificación será tan grande, no merece la pena votar, explicó.

Recordó que tanto la confianza de los rusos en la gestión de Putin como su popularidad se encuentran en su momento más bajo desde 2008, lo que sumado al descontento por la pandemia y la mala situación económica han creado un explosivo cóctel para el Kremlin.

«El 60 por ciento de los rusos han sufrido una caída de sus ingresos y un 25 por ciento o está en paro o en vacaciones no retribuidas. Por eso, el Kremlin convocó el plebiscito ahora y no después del verano. Están con prisas», explica

dmr



Cortesia Milenio

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