Por los últimos acontecimientos las autoridades se han visto obligadas a tomarse un tiempo para pensar en seguridad ciudadana. Bienvenido el tema que de tiempo atrás no ha contado con un análisis serio y profundo. Si revisamos la historia vemos cómo desde épocas inmemoriales, las policías del mundo vienen evolucionado para dinamizar su misión, buscando brindar al ciudadano seguridad, tranquilidad y orden, por nombrar solo algunos argumentos del servicio de policía.

Nuestra institución no es ajena a esa evolución. Los estudiosos del tema son testigos de cambios permanentes sobre  planes, estrategias y esquemas, direccionados a potenciar y optimizar el servicio, en aras de  tranquilidad y su anhelada sensación de seguridad; no vamos a recordar estas estrategias por ser de conocimiento general pero mencionemos algunos: el programa CAI,  los turnos y sus cambios de horario, la policía comunitaria, los frentes se seguridad, el plan cuadrantes, la identificación de horas pico… en fin son muchas las tácticas y maniobras exploradas. 

Los medios de comunicación registraron el pasado fin de semana los resultados del consejo de seguridad convocado por la Alcaldesa de Bogotá, donde resumen las diferentes reformas contempladas en el nuevo plan para optimizar el servicio de policía de la capital. Aplaudimos la idea y celebramos la convocatoria, sin compartir algunos puntos; pero queriendo aportar al éxito del compromiso vamos a emitir respetuosos conceptos. Lejos de debatir anhelamos hacer claridad, pretendiendo llegar a todos los ciudadanos con transparencia meridiana sobre algunos aspectos.

Cuando hablan de inteligencia no quieren decir que el recurso no exista, porque la organización institucional lo contempla y cada departamento de policía cuenta con esta especialidad, que principalmente en Bogotá ha dado excelentes resultados. Los cuadrantes como tal desaparecen para ampliar el servicio de vigilancia a toda la jurisdicción de cada estación de policía, suprimiendo pequeños cuadrantes cubiertos por reducidos grupos policiales, algunos inoperantes. Este esquema demanda una central de comunicaciones de gran cobertura, nos preocupa un colapso de la línea 123 y esperamos que esta posibilidad sea advertida en la cobertura de tecnología.

Reconocimiento especial merece la policía comunitaria, pues no existe seguridad sin el concurso ciudadano y esa es la misión de los comunitarios, lograr un tejido social de policía y ciudadanía para formar frentes comunes contra el delito, basados en presencia, información y fraternidad ciudadana.

Los expertos en seguridad estarán de acuerdo que la prevención es la fuente más confiable de seguridad y la vigilancia sustenta esa prevención, generando información permanente. Importante para el plan distrital hacer claridad sobre la misión que cumple en los centros comerciales el personal de policía judicial perteneciente a la Fiscalía, efectuando tareas de prevención propias de la Policía Nacional, generando confusión en todas las líneas ciudadanas. Terminamos pidiendo no olvidar el problema carcelario.                         



Cortesia El Nuevo Siglo

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