Dolores en la mano o en las muñecas, hormigueos y entumecimientos son algunos síntomas que por estas épocas de confinamiento han aumentado, sobre todo, en las personas que trabajan o estudian desde casa. Estas, podrían ser señales del túnel carpiano u otras afecciones, ¿cómo tratar estas patologías?

El especialista en cirugía ortopédica de Mayo Clinic, el doctor Sanjeev Kakar, residente en Rochester, Minnesota aborda este tema que aqueja a las personas durante el teletrabajo o estudio en casa.

Hay varias cosas que pueden causar molestias en las manos y muñecas. Puede que se sientan punzadas, una sensación de hormigueo o pinchazos en las manos debido a la presión que se ejerce sobre los nervios, que son como cables eléctricos que le dan sensibilidad a los dedos.

La zona exacta del malestar y los síntomas sirven para diagnosticar la afección de la que, probablemente, se padezca.

Por estos síntomas, lo más probable es que se esté experimentando alguna de las dolencias más comunes en la era de la tecnología. La primera, es una afección conocida como tenosinovitis de Quervain, que se considera una lesión por uso excesivo, así como movimientos repetitivos de la mano o muñeca. La segunda posibilidad es que sea el síndrome del túnel carpiano. Actividades como escribir con el teclado o enviar mensajes de texto, jugar al golf o la jardinería pueden empeorar estas molestias.

La tenosinovitis de Quervain afecta los tendones ubicados al lado del pulgar de la muñeca. Es posible que se presente hinchazón en la zona y que el dolor se agrave cuando esta se tuerce, se agarra o se levanta algo pesado como una jarra de leche.

Por su parte, el síndrome del túnel carpiano es una afección que puede provocar entumecimiento y una sensación de hormigueo en los dedos. Ocurre cuando el nervio mediano, que está del lado de la palma de la mano, se comprime o irrita de alguna manera. Los síntomas suelen limitarse a los dedos pulgar, índice, medio y al lado del dedo anular del lado del pulgar.

Si se presenta un hormigueo desde el interior del antebrazo hasta el dedo meñique, probablemente no se trate del síndrome del túnel carpiano. En cambio, se puede estar sufriendo el síndrome del túnel cubital, que es la irritación de un nervio en la región interna del codo.

Muchos pacientes con el síndrome del túnel carpiano informan de síntomas iniciales por la noche, aunque a medida que el problema evoluciona, puede causar debilidad en los músculos de sujeción del pulgar y provocar dificultades para realizar tareas rutinarias. Algunos pacientes informaron que el entumecimiento de la mano se intensifica, por ejemplo, al sostener el teléfono o al conducir.

Si los síntomas están relacionados con la tenosinovitis de Quervain, se debe aplicar hielo para la hinchazón y tomar un analgésico leve, también puede aliviar las molestias. Sin embargo, el mejor tratamiento es reducir la actividad que debería estar causando los síntomas.

Si bien, esto puede parecer difícil, especialmente si nota que el dolor aumenta al trabajar o cuando escribe, considere la posibilidad de utilizar un sistema de dictado activado por voz, así como variar los dedos si escribe demasiado. Por ejemplo, si la mayoría de las veces utiliza los dedos pulgares para escribir en el celular y se ha vuelto más doloroso, en su lugar, use los dedos índices.

También se recomienda hacer una evaluación ergonómica del espacio de trabajo en casa. La postura puede afectar la forma en que se trabaja y desencadenar en algunos de estos síntomas. En segundo lugar, se debe prestar atención a la postura de las muñecas. Si está sentado o de pie a una altura incómoda, la muñeca podría flexionarse significativamente y ejercer presión sobre los nervios y tendones, lo que aumenta el riesgo de que se presenten problemas o síntomas molestos.

Para ayudar a aliviar los síntomas del túnel carpiano, durante la noche, se debe utilizar una férula reforzada de metal de venta libre en la palma de la mano. Esta férula evitará la flexión de la muñeca y reducirá la irritación del nervio.

Si los síntomas se agravan, debe acudir al médico de cabecera para confirmar el diagnóstico y la posibilidad de otros tratamientos no quirúrgicos, como la terapia de mano o medicamentos.



Cortesia El Nuevo Siglo

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