El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), crucial para la economía mexicana, empieza a regir desde este 1 de julio en reemplazo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), vigente desde 1994.

El tratado, una promesa electoral del presidente estadounidense Donald Trump, se oficializa en medio de la crisis del coronavirus, que ha sumido al mundo en la peor debacle económica desde la Gran Depresión, pero a pesar de las incertidumbres que supone es visto como una esperanza por las autoridades y expertos.

En términos particulares, el T-MEC crea un mecanismo binacional, imparcial y equitativo para que los tres países firmantes puedan resolver problemas comerciales y arregla el defecto que el TLCAN tenía respecto de su sistema para resolver disputas que nunca funcionó, ya que cualquiera de los tres países podía bloquearlo, registró Infobae.

El T-MEC corrige también un acuerdo que daba una muy larga protección de diez años a las biomedicinas, las cuales son fundamentales para tratar enfermedades como cáncer y alzhéimer y que se habrían encarecido.

«Los lazos económicos de la región son más sólidos… cuando se despeje el panorama por la pandemia, nuestras empresas tendrán nueva claridad», dijo el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo.

El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que el nuevo pacto traerá más inversión extranjera, más empleos y «bienestar» al país.

«Es muy oportuno porque estamos por salir de la pandemia y necesitamos reactivar la economía», dijo el mandatario.

López Obrador, quien tiene previsto realizar un viaje a a Washington para visitar a Trump, recordó que «quedó a salvo el derecho a decidir» sobre el petróleo mexicano y celebró la inclusión de derechos laborales en el tratado comercial.

«Ya se incluye lo laboral, el que se proteja a los trabajadores, que haya democracia sindical. Esto tiene que ver con mejores condiciones salariales y con mejores condiciones laborales, con más prestaciones para los trabajadores en México«, destacó.

Los incumplimientos a estas normativas laborales y sindicales podrían comportar sanciones comerciales e incluso el embargo de algunas mercancías en la frontera.

El flujo comercial entre los tres países, que antes de la pandemia representaba cerca del 30 % del PIB mundial, alcanzó los 1,2 billones de dólares en 2019.

El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, calificó la entrada en vigencia del T-MEC como «vital» para mantener un comercio «libre y justo» en la región y dijo que «millones de empleos dependen de una relación sólida y estable» con sus socios.

El T-MEC, sucesor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), fue firmado por los líderes de los tres países el 30 de noviembre de 2018, tras arduas negociaciones iniciadas en 2017 a instancias de Trump, que consideraba el viejo pacto una «catástrofe» para los intereses estadounidenses.

El presidente republicano, que busca la reelección en noviembre, celebró «el fin de la pesadilla del TLCAN» al promulgar a fines de enero el nuevo texto, cuya confirmación en el Congreso supuso idas y venidas por más de un año entre la Casa Blanca y la oposición demócrata, que exigía garantías de que México no incurriría en competencia desleal con los trabajadores estadounidenses.

Steve Liston, director de la organización empresarial estadounidense Americas Society and Council of the Americas, dijo que con el T-MEC «las posibilidades son enormes» y señaló oportunidades como las que traerá que no existían cuando se concibió el TLCAN, en particular en comercio electrónico.

La Secretaría de Economía mexicana destacó los principales beneficios que traerá el T-MEC. “Este acuerdo comercial fomentará la inversión y la producción reafirmando la certeza para los inversionistas, prestadores de servicios, consumidores y productores con el propósito de que continúen apostando por la economía mexicana”, explicó el ente.

No obstante, pese a que el panorama que trae el T-MEC parece favorable, se estrena con nubes en el horizonte. Las contracciones del PIB estimadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para este año a causa de la pandemia de COVID-19, -8% en Estados Unidos, -10,5% en México y -8,4% en Canadá, se suman a una baja esperada del volumen de comercio mundial y una pérdida de puestos de trabajo en los tres países.

El FMI ha dicho que el T-MEC, aunque es una buena noticia para México, no compensará en los próximos dos años la contracción en la inversión y el impacto de la pandemia.

El T-MEC conserva la mayoría de las medidas de libre comercio del TLCAN. Pero presenta cambios notables para las reglas de origen de la industria automotriz, en particular que el 75 % de la producción debe tener insumos norteamericanos, y que entre el 40 % y el 45 % debe ser fabricado por operarios que ganen al menos 16 dólares por hora. Aparte, el 70 % del acero y aluminio de un vehículo debe ser norteamericano.

Sin embargo, esas disposiciones no necesariamente asegurarían el regreso de las fábricas a Estados Unidos, como esperaba Trump. El diario financiero japonés Nikkei Asian Review informó el fin de semana que los fabricantes de automóviles japoneses están optando por pagar a los trabajadores mexicanos más, o incluso pagar más aranceles, antes que mudar sus plantas, lo cual sería más costoso. (I)



Cortesia de El Universo

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