Muchas vueltas ha dado la vida desde la última vez que Pedro Sánchez estuvo en el País Vasco, allá por el lejano mes de marzo, cuando arropó en Vitoria a la candidata socialista a lendakari, Idoia Mendia. El voraz coronavirus ha cambiado de forma dramática el escenario, incluido el de las elecciones vascas: «Tenemos que aprender de lo que nos ha sucedido», ha aseverado hoy el presidente del Ejecutivo durante un mitin en San Sebastián. Un mensaje que no iba tan dirigido a su gabinete como a la oposición y a sus propios socios de Gobierno, incluidos los nacionalistas vascos, a los que ha acusado de incurrir en un «egoísmo localista» durante la pandemia.

El PNV ha echado más de un pulso al Gobierno de Sánchez a raíz de la crisis sanitaria, y en la mayoría de los casos ha salido vencedor. Ya en los orígenes del estado de alarma señaló a los socialistas el camino que no debían seguir si querían retener su apoyo en el Congreso de los Diputados, y les dejaron claro que no permitirían un proceso de «recentralización» de competencias. Incluso Iñigo Urkullu, que suele dejar que sean otros cargos de su partido los que recurran a los discursos altisonantes, advirtió al presidente que algunas de sus decisiones le resultaban «inadmisibles»: «Cada vez es más difícil esta permanente escenificación», puntualizó en uno de los encuentros dominicales entre líderes autonómicos.

No es el lendakari el único que ha denunciado la falta de «bilateralidad» en la forma en la que Sánchez ha gestionado la crisis. En una entrevista reciente en ABC, el presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno, denunció que la «cogobernanza» no era tal, y subrayó que el presidente solo le había llamado una vez «al principio de la pandemia». El líder socialista lo niega, y de hecho ha señalado hoy que el suyo es el partido «que mejor ha entendido el nuevo tiempo de la político, que es el del acuerdo y las soluciones».

Contrario a sus «críticos», Pedro Sánchez ha incidido en que los nacionalistas se equivocan al plantear que el Gobierno trata de recentralizar competencias: «Las instituciones no tratan de ocupar el espacio de otras —ha declarado—. El Gobierno de España quiere coordinar la acción de las Comunidades Autónomas, ni centralizar ni caer en ese localismo de las administraciones».

El presidente del Gobierno ha insistido en que «la fuerza no la da el centralismo», pero «tampoco el egoísmo localistas de los partidos nacionalistas». En este sentido, ha aseverado que «en momentos como este la reivindicación de la unidad es más necesaria que nunca».

«Acoso y derribo» al Gobierno

En cualquier caso, el mandatario socialista pronto a redirigido su discurso hacia las formaciones de derecha, que bajo su punto de vista tampoco han estado a la altura de las circunstancias. Considera que han tratado de «derribar a un Gobierno recién salido de las urnas utilizando el virus», y asegura que su gabinete ha «tendido la mano» a todos.

«Su hoja de ruta de acoso y derribo al Gobierno ha fracasado —ha manifestado—. Le pido ahora a la derecha unidad, unidad y unidad para poder recuperar la senda de recuperación de empleo y crecimiento».

Ese es precisamente el mensaje que ha traslado en Bruselas. «Europa sabe que tiene que salvar a Europa si quiere tener futuro», ha apuntado el presidente, que desde la capital guipuzcoana ha instado de nuevo a ofrecer una «respuesta conjunta» a la crisis. En este sentido, ha exigido al Partido Popular que apoye al Gobierno en la negociación con Bruselas. «Y si no, que no estorbe», ha sentenciado.

Cortesia de ABC

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