El tiempo fue correcto para ellos, todas las razones alrededor de lo oportuno en el encuentro resultaron ornamentales. Una pandemia, el momento apropiado para los dos presidentes. Para ambos, es fácil compararse con el mundo al decidir no verlo. Tan sencillo como suponer que lo singular de cada país los hace incomparables. Ni ellos ni sus incondicionales leen en los saldos de la enfermedad un asomo de responsabilidad política.

Con dos presidentes que tradicionalmente se escuchan solo a sí mismos, saben hablar para los suyos y apenas a ellos, no le será complicado al gobierno mexicano vestir de sustancia símbolos donde la trascendencia está limitada al instante. El ornamento alrededor de su pretexto se apoderó del encuentro hasta hacerlo ornamental.

Decantados por símbolos estéticos discutimos la visita en términos intangibles, tan imprescindibles como se esté dispuesto. La relación de México con Estados Unidos contiene suficientes elementos como para imponerse sobre cualquier realidad, incluso la peor de ambas naciones. Una crisis sanitaria en la que, en el intento por minimizar costos subjetivos no se ha prestado la atención al costo en vidas que reclaman los muertos; parte de la sociedad que, espero, se quería cuidar.

Hoy, las trampas de la relativización abrieron un paréntesis en la aparente monotonía informativa de los últimos meses. Lo aceptamos. Más de treinta mil muertos por la enfermedad no fueron suficientes para imponerse sobre los símbolos aplazables entre países. Reales y vacíos. Elementos que distorsionaron la dimensión del viaje y permitieron que políticos sanos tomen a la enfermedad como un tropiezo parte del determinismo que los colocó en su lugar.

Del otro lado de la frontera reina la esquizofrenia de un Ejecutivo indiferente. Al nuestro, bajo la sombra de la especialización se rechazó la lógica: frente a la tumba de un cercano no se piensa en la densidad poblacional de un país u otro, se piensa en si se pudo haber hecho más para que no muriera. El especialista no se ha dado cuenta de que cada noche su responsabilidad también es política.

Si el gobierno mexicano declarara un día de luto nacional la reconocería. Un símbolo de humildad con significado.

@_Maruan



Cortesia Milenio

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