QUITO (AP) — La capital de Ecuador dispone de más de 94.000 pruebas para detectar el COVID-19 pero no cuenta con insumos suficientes para procesarlas en el único laboratorio con el que trabaja y que la tarde del viernes dejará de realizar esos análisis.

El ayuntamiento de Quito enfrenta además un desafío adicional: evitar que esas miles de pruebas caduquen a inicios de octubre.

Mediante un convenio el municipio pactó con el laboratorio del Instituto de Biotecnología de la Universidad Central para que procese las muestras, pero hasta ahora se han analizado menos de 6.000.

La directora del Instituto de Biomedicina de la universidad, Lucy Baldeón, dijo a The Associated Press que “ya no podemos procesar más muestras. Fue una falla técnica del municipio que no calculó bien cuál era la capacidad y cuánto se podía procesar, no tenían idea o alguna asesoría técnica”.

En ese laboratorio las últimas dos semanas los técnicos trabajaron con materiales obtenidos en una colecta realizada en las distintas facultades de ese centro educativo luego de que el municipio no atendió sus sucesivos requerimientos de insumos.

Ello no significa que Quito dejará de hacer pruebas para detectar el nuevo coronavirus, porque el gobierno central sigue procesando muestras. La AP se contactó con el Ministerio de Salud para preguntar cuántas muestras se analizan a diario en la capital pero no obtuvo una respuesta inmediata.

Quito tiene 4.650 personas contagiadas mientras sus habitantes hace 10 días dejaron de cumplir una rigurosa cuarentena con una sola salida a la semana para comprar alimentos y un toque de queda de 15 horas diarias.

El concejal capitalino Bernardo Abad aseguró a la AP que “tenemos las pruebas y no podemos realizarlas … es terrible, se compraron pruebas pero no se se prepararon en el municipio para que esas pruebas se puedan realizar”.

“Eso se llama ineptitud”, agregó.

Aunque el municipio también mantiene un convenio con un hospital del sur de la capital para procesar las muestras, allí ni siquiera han empezado la tarea por falta de insumos.

“Me parece que la energía estuvo puesta en comprar (las pruebas), en adquirir, en recibirlas, pero la logística para procesar el número adecuado que requiere la ciudad… no se hizo”, dijo la concejal Luz Elena Coloma.

La adquisición de las 100.000 pruebas está bajo investigación de la fiscalía por un presunto sobreprecio, uno de los 45 casos de compras supuestamente irregulares de insumos por parte de hospitales, municipios y gobernaciones. En uno de ellos se comprobó que se compraron a 150 dólares fundas para cadáveres que costaban 12 dólares en el mercado.

Desde el primer caso detectado en Ecuador el 29 de febrero, el país ha registrado hasta el viernes 445.778 contagios y 6.350 fallecidos entre confirmados y probables por COVID-19.

“Es como tener abuelita pero muerta lo que está haciendo el municipio. Tiene pruebas y no se pueden usar”, afirmó Luisa Córdova, un ama de casa que esperaba en la fila del banco para retirar dinero.

Cortesia AP

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