El pasado 10 de julio, el presidente Lenín Moreno emitió el decreto 1094 con el que autoriza de forma excepcional la gestión conjunta entre la empresa privada y la EP Petroecuador para la operación de la refinería de Esmeraldas.

Los ministerios de Energía y Recursos Naturales No Renovables (MERNNR), Economía y Finanzas junto a EP Petroecuador serán los encargados de definir la modalidad contractual de la delegación a la iniciativa privada para que la empresa seleccionada realice los estudios e inversiones necesarias para que la operatividad de la planta esté segura, así como el suministro continuo de derivados de hidrocarburos.

Para el analista petrolero Henry Llanes, el decreto que se firmó con esta decisión es ambiguo porque tiene omisiones. Sin embargo, está de acuerdo con que se dé una alianza público-privada tomando como antecedente lo sucedido en el consorcio CEPE-Texaco.

«Yo creo que aquí lo que se debe hacer de manera concreta en el contrato y que debe también modificarse en el decreto para que diga que se impulsa una alianza público-privada para repotenciar la planta actual; segundo, para construir una planta adicional; y tercero, operar el complejo en su conjunto, ¿quién operaría el complejo en su conjunto? La empresa privada. Yo lo que sostengo es que se debe realizar una convocatoria internacional para que participe una de las mejores empresas del mundo», refirió.

El consorcio CEPE-Texaco, cuenta, fue un contrato firmado en la década del 90, donde el Estado fue accionista mayoritario del consorcio y le permitió una transformación económica, social y política al Ecuador.

«El decreto es ambiguo tiene omisiones porque debería señalar en términos concretos el decreto, o se va a impulsar un proyecto de inversión a través de una empresa de economía mixta o a través de una alianza público-privada», manifiesta.

Además plantea que el proceso sea de licitación pública, mediante veedurías y control social.

En cambio para el analista petrolero Luis Calero, todo dependerá del aliado que se seleccione y de los términos de referencia en la vinculación entre la empresa privada y pública para que la refinería de Esmeraldas pueda mejorar la gestión.

«Depende del aliado que se seleccione y cuáles sean los términos en que se produzca esa vinculación entre la empresa privada y la empresa pública porque si se procede como en ocasiones anteriores con licitaciones defectuosas y selección de contratistas inadecuados podríamos estar exactamente lo mismo, pero si se hace una licitación y proceso claro, con exigencias de estándares tanto técnicas como económicas, el asunto puede ser diferente como ha sido antes», señala.

Considera que dada las condiciones mundiales como problemas en la economía y bajos precios en la industria petrolera esto se convierte en un momento oportuno para inversionistas de este tipo de proyectos.

«Todo tiene que centrarse en la elaboración adecuada de los términos de referencia, que se ofrezcan garantías de seriedad, de transparencia en el proceso licitatorio, creo que eso es uno de los elementos fundamentales para tener una participación de empresas serias y solventes», refiere. (I)



Cortesia de El Universo

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