La familia Álvarez tiene una ferretería en Managua y se ha visto en la necesidad de reinventarse para no cerrar sus puertas en medio de la pandemia del COVID-19 que afecta al país.

El negocio es el sustento para cinco miembros de la familia, y entre las medidas que han adoptado, no solamente están las sanitarias sino también las comerciales como la incursión en las entregas a domicilio sin costo adicional, algo que les permite seguir funcionando.

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Emanuel Álvarez atiende las ventas en la ferretería y contó a la Voz de América que la crisis sanitaria los ha impactado severamente.

“Ha sido dura porque no se esta vendiendo al mismo ritmo de siempre, y toca buscar lo de la comida y tenemos que buscar las medidas de higiene y ofrecer el servicio de ‘delivery’ que nos piden, y pues mandarlo sin ningún cobro”, dijo el joven, a la vez que aseguró que las ventas se han caído en más del 50% en su negocio.

Por su parte la presidenta de la Cámara de Comercio de Nicaragua, Carmen Hilleprandt, advierte que los principales negocios afectados por la pandemia son las micro, pequeñas y medianas empresas.

“Principalmente las PYMES se han visto muy afectadas porque acordate que los flujos el efectivo para ellos es bien limitado. Ellos manejan su capital de trabajo, pero al haber este tipo de problemáticas y que haya cierres, y las medidas que la gente está teniendo, unas han ido quebrando, otras se han hecho más pequeñas”, argumentó.

Esta es la segunda fase negativa para el comercio nacional, luego del impacto de la crisis sociopolítica que estalló en abril del 2018, que según datos oficiales en ese año la demanda retrocedió cinco por ciento.

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La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social proyectó para el año 2019 una contracción en el consumo del 5.9 % y para este año un descenso del 0.4%. Sin embargo, con el impacto que ha tenido la pandemia a nivel mundial la caída del consumo interno podría ser mayor a la que se dio durante la crisis sociopolítica en el país, particularmente porque se advierte una caída en el ingreso de remesas.

El sector comercio y servicios en el país además se enfrenta a la ausencia de medidas estatales que les permitan sortear la pandemia. Hilleprandt asegura que hasta hace poco la superintendencia de Bancos aprobó una normativa para dar una prórroga para que las empresas puedan proteger sus récords crediticios, pero señala que la medida llega bastante tarde.

La Ley de concertación Tributaria y las altas tarifas eléctricas, también mantienen al sector en estado de sobrevivencia. “Aquí estamos en un combo bien complejo para el sector comercio y para el sector empresarial en general, no hay un dinamismo económico, ya veníamos de una crisis del 2018, esto nos toma de forma peor, porque a nivel mundial las remesas han sufrido un golpe para nuestro país. Se creía que las remesas caerían un 13% ahora ya vamos por el 20%”, aseguró la empresaria.

Hasta el momento no se han cuantificado las pérdidas en el sector comercial, pero según economistas el país prácticamente se encuentra en una semiparalización y según cálculos hechos en el pasado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, una paralización nacional ocasiona pérdidas por 18 millones de dólares cada día.

La situación empeora porque el país acumula dos años de recesión económica producto de la crisis sociopolítica, en el 2018 el Producto Interno Bruto cayó un 3.8%, en el 2019 el gobierno estimó una caída de 5.7%. para este año las perspectivas de organismos independientes han elevado los números de la caída entre el 8 y el 10%.

Cortesia de La Prensa

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