EFE

El expresidente de Bolivia Jaime Paz Zamora (1989-1993) reconoció este lunes la «legitimidad» Jeanine Áñez al frente del gobierno transitorio del país y negó tajantemente que la renuncia al poder de Evo Morales, el 10 de noviembre, se debiera a un golpe de Estado pues dijo que las Fuerzas Armadas «cumplieron» con las atribuciones que le concede la legislación.

En una entrevista con EFE en Casa de América de Madrid, el exgobernante, de 80 años, aseguró que no será candidato en las elecciones de 2020 y que éstas no resolverán la crisis política porque el expresidente Morales «destrozó» el sistema de partidos. Por ello, propuso que haya un «gobierno de unidad nacional» tras los comicios.

Consideró que Morales, asilado en México, renunció porque hacía tiempo que «ya estaba de más» y organizó unas elecciones «fraudulentamente», las del 20 de octubre pasado, con el objetivo de ser elegido para un cuarto mandato consecutivo a pesar del límite constitucional de dos.

Lo que ocurrió, explicó Paz Zamora, es algo «muy sui generis». Después de esos comicios «fraudulentos», que la OEA «también lo señaló» así, hubo «unas masivas manifestaciones (de protesta) de gente a todos los niveles, como nunca en la historia de Bolivia se había dado» y «absolutamente pacíficas».

«Fue la multitud la que verdaderamente presionó de tal manera que obligó a irse, intermediando una acción no solo del Ejército, sino de la Policía».

Las Fuerzas Armadas «cumplieron» lo que dice el artículo 20.b de la ley que las regula (que Paz Zamora firmó cuando era presidente) sobre las atribuciones y responsabilidades fundamentales del alto mando militar: «analizar las situaciones conflictivas internas y externas, para sugerir ante quien corresponda las soluciones apropiadas».

Y eso es lo que hicieron los militares, según Paz Zamora, al «sugerir» a Morales que renunciara: «tenía la opción de destituirlos y no lo hizo. Ellos cumplían su ley orgánica de sugerir a quien corresponda lo que creen».

Dieron su «opinión», subrayó el exgobernante, y las Fuerzas Armadas «no salieron con su armamento a la calle, se quedaron en sus cuarteles».

Al irse todos los «seguidores» de Morales, como los presidentes del Senado y de los Diputados, la senadora Áñez fue designada presidenta del Senado, «se hizo cargo» de la Presidencia de la República y tomó posesión, afirmó.

El mando militar «acató», aunque luego fue cambiado por la propia Áñez, recordó el expresidente.

«Creo que lo habrá hecho por inteligente -dedujo-, para decir aquí no hay golpe ni nada. Aquí quien manda es el presidente».

Y «claro que es legítima» la presidencia de Áñez, recalcó, lo único que pasa es que llega por una «nueva situación», así que hablar de golpe es «volver a los viejos temas y lugares comunes del siglo pasado».

«Yo pondero la madurez con que Bolivia pasó este trago amargo», dijo Paz Zamora, algo que «no tiene nada que ver con izquierda ni derecha» ni «tampoco es un problema racial».

¿Serán las elecciones la solución?

Preguntado por si las elecciones de 2020 serán la solución, respondió: «ojalá, pero no lo creo porque la crisis que dejó Evo Morales fue muy profunda, destrozó el sistema de partidos».

Paz Zamora propuso un gobierno de «unidad nacional» y «muy plural, muy participativo» después de los comicios, que permita poco a poco ir desarrollando «el nuevo sistema de partidos en el país».

Los líderes de los cabildos (comités cívicos) son los referentes más notables en estos momentos, «pero es gente sin partidos», son líderes «populares».

Aunque no sería candidato, Paz Zamora cree que puede colaborar y «jugar un rol grande para tejer la unidad de las distintas fuerzas, de los distintos sentires», está dispuesto a hablar «no solo con individuos, sino con sectores sociales, gremiales, sindicales, empresariales para llevar las aguas hacia una especie de convergencia».

¿Y cómo se resuelve la polarización social? «Eso de que está dividido el país es echar hierro», apuntó el expresidente, quien precisó que la fractura entre partidarios y contrarios a Morales «se ha atenuado» porque la presencia del anterior presidente era un factor de «enervamiento».

Sobre si hubo excesos en la intervención del Ejército durante la crisis, aseguró que el gobierno transitorio «no fue represivo» y las calles se han «pacificado».

Añadió que hubo víctimas, pero «sobre todo» en dos acciones «antiterroristas», dos casos que eran «netos de terrorismo»: uno cuando se voló un gasoducto que proveía de gas al occidente del país, según su versión, y otro donde hubo un intento de volar los depósitos de gas y gasolina de la ciudad de El Alto, que de haberse logrado habría causado «10.000 muertos por lo menos».