Pary denuncia “golpe de Estado en camino” sin descartar una segunda vuelta

OEA

El canciller de Bolivia, Diego Pary, denunció ayer un «golpe de Estado en camino» en su país tras las elecciones del 20 de octubre que han derivado en protestas en contra del Gobierno de Evo Morales, y no descartó la posibilidad de una segunda vuelta en caso de que las auditorías así lo planteen.

«Nosotros vamos a esperar lo que la auditoría vaya a definir y si la auditoría toma una definición en esa línea, estamos dispuestos también a acatarlo», declaró a los periodistas el ministro de Relaciones Exteriores al término de la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en Washington.

Pary sentenció que el Gobierno de Morales se ha comprometido con la OEA a acatar y «cumplir con la decisión que se va a tomar» tras la auditoría que ha iniciado el organismo interamericano.

«Esta auditoría nos va a permitir dilucidar si hubo el fraude o no hubo el fraude que denuncia justamente el candidato perdedor», agregó el jefe de la diplomacia boliviana.

El funcionario descartó igualmente que pueda haber alguna diferencia entre la labor de la OEA y la evaluación que hará el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA), y defendió que el proceso electoral «ha sido absolutamente transparente».

«En realidad son auditorías complementarias que no se contradicen pues lo que se va a hacer es la verificación de lo que ha sucedido el día de las elecciones. Se va a verificar desde el primer momento en que se empieza a votar hasta el momento en que se hace el cómputo de votos; por lo tanto, no tendría que haber ninguna diferencia entre el proceso de verificación que hagan», opinó.

Consultado sobre el ultimátum de 48 horas que el líder del Comité Pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, dio el pasado sábado a Evo Morales para que deje la Presidencia, Pary subrayó que es una «señal clara de que hay un golpe de Estado en camino», del que responsabilizó a dirigentes cívicos y al «candidato perdedor», en alusión al expresidente Carlos Mesa.

«El Gobierno, los movimientos sociales, los sectores populares seguiremos trabajando conforme establece la Constitución política del Estado, conforme establece nuestra democracia, pues son claras señales que hay grupos radicales en el país, a la cabeza de este señor Camacho y el candidato perdedor Carlos Mesa, que están llevando hacia el desastre a Bolivia», afirmó.

Durante su intervención en la sesión extraordinaria de la OEA, aseguró que acudía a este foro «para denunciar y alertar sobre los riesgos que corre la democracia boliviana».

«La voz de un pueblo corre el riesgo de ser silenciada ante el surgimiento de hordas fascistas incrustadas en organizaciones cívicas que expresan su odio contra todo aquel que no comulga con sus ideas, imponiendo medidas de hecho de forma violenta y abusiva», se quejó y alertó que estos grupos imitan el método del narcotraficante Pablo Escobar de «elaborar listas para establecer represalias».

Según el canciller boliviano, «no se trata de una agresión contra Evo Morales», sino contra «todo un pueblo que tiene la identidad de Evo, el color de piel de Evo o las ideas de Evo».

Por su parte, los Gobiernos de Brasil, Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Perú y Venezuela (representada por el embajador del líder opositor Juan Guaidó) expresaron en una declaración su apoyo a la Misión de Observación de la OEA y respaldaron la realización de un «análisis de integridad electoral» por parte del organismo interamericano.

Además, instaron a todas las partes «a que asuman el resultado del análisis de integridad electoral con carácter vinculante e implementen sus conclusiones, según los plazos establecidos por la Constitución y las Leyes del Estado Plurinacional de Bolivia».

De igual forma, hicieron un «llamado al Gobierno de Bolivia y todos los participantes en la contienda electoral para que respeten y honren la voluntad democrática del pueblo boliviano y al cese de la violencia».

Por su parte, el embajador de EE.UU. ante la OEA, Carlos Trujillo, y Gustavo Tarre, representante del líder opositor venezolano Juan Guaidó, respaldaron la posibilidad de que se celebre una segunda vuelta en Bolivia.

Tarre pidió permitir que el pueblo se exprese «libremente y que se celebre la segunda vuelta en las elecciones presidenciales».

«Se ha hablado también de que existe un golpe de Estado en proceso o en marcha. Realmente un golpe de Estado requiere de fuerzas militares, de armamentos, de soldados que no se ven presentes en ninguna de las situaciones que está viviendo Bolivia, afortunadamente», afirmó Tarre.

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