PANAMÁ (AP) — El gobierno panameño habilita un centro de convenciones en un antiguo fuerte militar estadounidense para atender a pacientes con el nuevo coronavirus a fin de enfrentar el sostenido incremento de los contagios en la zona metropolitana que tiene al límite el sistema hospitalario.

Los esfuerzos por agregar más camas tienen lugar cuando el país centroamericano de 4,5 millones se acerca a los 50.000 casos y al millar de decesos. Las autoridades de salud reconocen que todavía no se ha llegado al pico máximo diario de infecciones mientras ajustan estrategias para contenerlas.

El ministro de Salud, Luis Francisco Sucre, dijo el miércoles que se busca habilitar en una primera fase 160 camas en esa instalación en Amador, situada a la entrada del Pacífico del Canal de Panamá, para pacientes “moderados” de COVID-19, aunque señaló que se piensa reestructurarla más adelante para incluir 40 camas de cuidados semi intensivos.

Dijo que los enfermos con síntomas moderados son los que más demandan de atención actualmente. Aludió a los pacientes en salas regulares, que se han triplicado en el último mes y medio.

También mencionó que esperan poner en funcionamiento la instalación el lunes, sumándose a un controvertido hospital modular para 100 camas, 20 de ellas para cuidados intensivos, que opera desde fines de junio en un 80% en otra zona que también utilizaron los militares estadounidenses para la defensa del canal en el pasado.

Las autoridades también procuran adecuar como hospital a otro centro de convenciones construido recién en Amador.

El gobierno no ha actualizado el número de camas con que cuenta a nivel nacional para unidades de cuidados intensivos. Si bien admiten que los hospitales se han llenado debido al alto incremento de los casos en el último mes y medio, atribuido en buena medida a la apertura de dos bloques de actividades económicas, aseguran que no se ha llegado al colapso total.

Sin embargo, los expertos advierten que al ritmo en que van los casos —un promedio de 1.000 diarios en las últimas semanas— el sistema sanitario y su personal, ya agotado y presionando para más insumos de protección, pronto se verían desbordados.

El gobierno anunció la víspera la imposición de una cuarentena total los fines de semanas en las provincias de Panamá, que incluye la capital, y la colindante Panamá Oeste que registran los mayores contagios, aunque la medida se quedó corta respecto a la pedida por sectores médicos de un confinamiento absoluto al menos por dos semanas ante la gravedad de la pandemia.

Hasta el miércoles, Panamá registraba un acumulado de 49.243 casos, más del triple comparado con los contagios de hace un mes y medio. Un 51% de ese total acumulado se ha recuperado y 982 han fallecido. De los casos activos actualmente, 21.625 estaban en aislamiento domiciliario, 668 en hoteles y 1.219 hospitalizados, incluidos 163 en salas de cuidados intensivos, más del doble comparado a las cifras del 1 de junio.

Cortesia AP

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