NACIONES UNIDADS (AP) — Rusia se apuntó el sábado una victoria a favor de su aliada Siria al obligar al Consejo de Seguridad a restringir la entrega de asistencia humanitaria dirigida al noroeste bajo control rebelde en el país árabe a un solo paso fronterizo desde Turquía, acción que según naciones occidentales obstruye una línea vital para 1,3 millones de personas.

Rusia arguye que la ayuda debe ser entregada a los beneficiarios desde el interior del país llevándola al otro lado de las líneas de conflicto y asegura que un solo cruce fronterizo es necesario.

Funcionarios de Naciones Unidas y grupos humanitarios arguyeron infructuosamente —al igual que la vasta mayoría de integrantes del Consejo de Seguridad— que dos pasos fronterizos en funcionamiento, cuyo mandato expiró el viernes, eran esenciales para llevar la asistencia a millones de personas que la necesitan en el noroeste de Siria, en especial después del primer caso de COVID-19 registrado en fecha reciente en la región.

El Consejo de Seguridad dio el visto bueno el uso de un solo paso fronterizo desde Turquía con votación de 12-0 y las abstenciones de Rusia, China y República Dominicana.

La votación puso fin a una semana de rivalidades de alto riesgo en la que Rusia y China se opusieron a los demás 13 miembros del consejo. Una abrumadora mayoría votó dos veces a favor de utilizar los dos pasos fronterizos con Turquía, pero Rusia y China vetaron ambas resoluciones: la 15ta y 16ta vez por parte de Rusia a una resolución sobre Siria desde el inicio del conflicto en 2011, y la 9na y 10ma por parte de China.

Alemania y Bélgica, que habían impulsado las resoluciones a favor del uso de los dos pasos fronterizos y que tenían amplio apoyo, cedieron finalmente ante el amago de otro veto ruso. La resolución que presentaron el sábado autorizó el uso de solo paso fronterizo desde Turquía durante un año.

En enero, Rusia también se apuntó una victoria a favor de Siria cuando amagó con su veto para obligar al Consejo de Seguridad a que aprobara una resolución que reducía el número de pasos fronterizos para recibir la asistencia, de cuatro a dos, desde Turquía a fin de transportarla al noroeste. También redujo a la mitad, es decir a seis meses, el mandato de un año que estaba vigente desde que las entregas de la ayuda por la frontera comenzaron en 2014.

Antes de aprobar el sábado la resolución, el consejo rechazó dos enmiendas propuestas por Rusia, entre ellas una que dejaban entrever que las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea contra Siria obstaculizaban la asistencia humanitaria. Esa aseveración fue rechazada tajantemente por el gobierno del presidente Donald Trump y la UE, que destacaron que sus sanciones incluían exenciones a las entregas humanitarias. El consejo también rechazó una enmienda de China.

El embajador adjunto de Rusia ante la ONU, Dmitry Polyansky, dijo después de la votación que desde el principio Moscú había propuesto un solo cruce fronterizo —desde Bab al-Hawa a Idlib— y que la resolución del sábado podía aprobarse hace semanas. Señaló que Rusia se abstuvo en la votación porque las negociaciones sobre la resolución estuvieron empañadas por la “torpeza y la falta de respeto”.

Polyansky acusó a las naciones occidentales del consejo de practicar una hipocresía de “alturas sin precedentes” debido a su disposición a poner en peligro el tránsito de la asistencia en la frontera por las referencias a las sanciones unilaterales.

Cortesia AP

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