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Ser adulto es responsabilidad más que logro –

“Saber envejecer es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles del gran arte de vivir”. Henri-Frédéric Amiel

Cuando alguien avanza en edad y los más jóvenes lo observan, es muy probable que el primer pensamiento que cruce por lamente es cómo será cuando ellos lleguen a esa edad o muy posiblemente el cuestionamiento sea: ¿qué posibilidad existe de que lleguen a esa edad?

Pero aquellos a los que Dios les permite ir añadiendo más años a su vida en ningún modo deben verlo como un sencillo logro alcanzado, sino que uno debe poner de su parte para que pueda vivir sano y sin tener que depender de otros en lo posible.

Por otra parte, los que van sumando años en su vida deben tener presente que su modo de ser y de hacer las cosas puede ser una inspiración para los que los acompañan en las tareas de cada día, y como muchas veces hemos escuchado de otros lo que hacen y el modo en que lo hacen es porque una persona mayor así lo hacía y les ha servido como un ejemplo y han asimilado la modalidad.

Cuando se hace referencia al concepto de envejecer, no necesariamente tiene que ver con los años que se viven, porque es mucho del modo y la actitud que algunos mayores tienen, que al fin y al cabo hacen una gran diferencia.

No es extraño en nuestros días ver gente mucho más joven pero que en su modo de caminar o emprender una tarea reflejan un cansancio aún antes de iniciar algo, la fatiga ya la tienen en la mente al pensar que se debe hacer algo.

El vigor y entusiasmo que podamos reflejar en nuestro diario vivir puede muchas veces reducir en la apariencia los años que se están viviendo. Por ello, en muchos casos, cuando se le pregunta a alguien por su edad y este responde, puede haber una reacción de sorpresa en los que preguntan, porque le habían calculado mucho menos o más que lo que la persona dice tener.

Esto no es más que la vida que uno ha vivido, en algunos casos, lamentablemente, los quebrantos de salud o el duro trabajo lo pueden haber desgastado más de la cuenta. Y en el caso opuesto, cuando han vivido protegidos de los sinsabores de la vida, tienen un semblante mucho más juvenil que los años que han sumado.

Por lo mismo, la vejez no es tiempo, sino desgaste, y si este ha sido llevado como una sabia inversión, en bien de uno como también en bien de los demás, bien lo ha valido y sin lugar a duda habrá de dar el fruto que habrá de ser provechoso para muchos.

De otro modo, cómo se entiende a tantos que nos han dejado y han partido a la eternidad, pero se les menciona y se les recuerda como si ayer estuvieron con nosotros.

Esto es un logro porque ha sido un perfil que la persona ha dejado, y no es de extrañarse que se le use como un modelo o un patrón para imitar y seguir. La gran incógnita que cada uno en vida debe descubrir es si lo que hago o lo que soy habrá de ser un ejemplo para otros o será un obstáculo que se habrá de callar, por lo desfavorable.

Cada adulto, por su único perfil que tiene como persona, deberá saber ganarse el espacio en esta vida y en la sociedad que le ha tocado desempeñar, para que no simplemente se sienta útil, sino que la compañía de uno sea gratificante para los que le están rodeando en el diario vivir.

Por ello, el hacerse querer es un arte, pero que lo quieran a uno es algo optativo, y mucho tiene que ver con la afinidad que pueda existir.




Prensa libre

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