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¿La disminución de casos covid-19 en Guatemala es el fin de la tercera ola? –

Desde hace varias semanas los casos positivos de covid-19 han ido en disminución, por lo menos así se ve en los números que el Ministerio de Salud reporta. Sin embargo, no es señal de que la pandemia esté controlada en el país.

Ya ocurrió en anteriores ocasiones. Los contagios se mantienen en cifras bajas por un período de tiempo y de pronto comienza una escalada, es allí cuando se habla de “olas” relacionadas con el coronavirus. En Guatemala vamos por la tercera, y se escucha que vendrá una cuarta.

Este es el comportamiento normal en toda epidemia: se tiene un pico de infectados, porque llega un momento en que el virus enferma a todo al que tiene a su alcance, y a partir de allí comienzan a bajar los casos. Pero, se corre el riesgo de que nuevamente se den las condiciones que le permitan propagarse e infectar a los más susceptibles.

Europa lo está viviendo. Los países se enfrentan a un repunte de contagios y vuelven a estar en el epicentro de la pandemia, según lo dicho por Hans Kluge, oficial regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La región se acerca a los 1.8 millones de nuevos casos semanales y de las 24 mil muertes por el virus. Es la cuarta ola de contagios para los europeos.

Con sistemas de salud más robustos, ¿por qué tendría que ser diferente en Guatemala? Por esa razón, el médico Edwin Colgua, epidemiólogo del Hospital General San Juan de Dios señala que hay razones para elevar la alerta en el país, ya que se viene una temporada en la que aumenta el ingreso de turistas por las fiestas de fin de año, y esta podría ser la vía de entrada de nuevas variantes del virus, como la delta plus.

Eso pone a Guatemala en riesgo, pero hay otros factores a tomar en cuenta, como la lenta vacunación contra el covid-19 y el descuido de las medidas de mitigación -uso de mascarilla y la movilidad- por parte de la población.

Estamos en la tercera ola

De acuerdo con Laboratorio de Datos, el país ha vivido tres “olas epidémicas”, desde que se registró el primer contagio de coronavirus el 13 de marzo del 2020.

En su informe Los costos humanos, sociales y económicos de no vacunar acelerada y equitativamente a la población señala que la primera escalada de contagios comenzó en los primeros días de mayo y alcanzó el máximo en julio, para ese entonces se llegó a un promedio de casos positivos diarios de 1 mil 200. El descenso fue lento y se mantuvo entre los 400 a 500 casos por día, entre septiembre a la primera quincena de diciembre.

A partir de esa fecha el número de infectados volvió a aumentar. Comenzó la segunda ola, y tuvo su punto crítico en los primeros días de enero, con un promedio de 820 reportes positivos por día, para luego registrar una baja similar a la que se dio en la ola anterior.

Con los guatemaltecos volviendo a la normalidad, sin población vacunada, más que el personal sanitario, de nuevo los contagios se dispararon. El análisis de Laboratorio de Datos indica que la tercera ola de covid-19 alcanzó su primer máximo de casos en abril de este año, se reportó una media de 1 mil 300 infectados por día, hubo un leve descenso, y otra vez aumentaron hasta un promedio de 3 mil 800 al finalizar agosto.

El pico de la tercera ola se había superado y los casos detectados, como dice el informe, comenzaron a descender, y para el 11 de septiembre el promedio era de 2 mil 200 por día.

La cifra ha bajado más. A partir de esa fecha y hasta el 7 de noviembre pasado la media es de 934.

 

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Para Karin Slowing, investigadora y miembro de Laboratorio de Datos, hay una disminución de contagios tal como ocurrió el año pasado, lo que no se logra comprender es cómo y por qué sucedió de manera repentina.

“Ese no fue el comportamiento el año pasado, y los niveles de vacunación tampoco explican un descenso en picada de los casos, tan drástico como el que estamos viendo, prácticamente es una caída recta”, dice Slowing.

La vacunación y el descenso de contagios

Con la disminución de contagios reportados por el Ministerio de Salud “cualquiera diría que ya no hay covid-19”, agrega, lo que es poco creíble pues los niveles de vacunación contra el coronavirus en Guatemala son bajos.

En los ocho meses que lleva el Plan Nacional de Vacunación no se ha cubierto ni al 30 por ciento de población meta con esquema completo. Hasta el 7 de noviembre solo 42.91 por ciento de los 12.6 millones de guatemaltecos que se espera vacunar tenía una dosis, mientras que el 26.86 por ciento ya recibió las dos.

Por esa razón, Slowing menciona que no se puede atribuir a la vacunación el descenso tan marcado de contagios diarios de coronavirus reportados por las autoridades de Salud.

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El nivel de testeo también bajó, lo que dificulta conocer el alcance real de la pandemia. El registro oficial muestra que en agosto se realizaron en promedio 13 mil 441 pruebas para detectar el covid-19 por día, ya para septiembre la cantidad fue de  9 mil 699 y para octubre se hicieron 5 mil 66 por día.

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Los expertos en epidemiología han señalado que en el momento en que se deja de testear, también se deja de detectar casos positivos. Además, el testeo ha sido predominantemente urbano. En la ciudad de Guatemala es donde más pruebas se han hecho y donde la vacunación anticovid se ha concentrado.

“Hay un sesgo de testeo que se concentra en el capital, en las ciudades secundarias del país, pero no necesariamente refleja lo que puede estar pasando en términos de infecciones en la población rural. Hay que recordar que nuestra estructura de población es de gente joven, hay más casos leves o asintomáticos que no se detectan, y mientras menos se oferte el testeo, menos los van a identificar”, agrega Slowing.

La baja cantidad de hisopados que se realiza a la población tiende a ocultar la realidad de los contagios, y mantiene a municipios en niveles bajos de alarma en el Tablero de alertas covid-19. Cuando a principios de octubre eran 260 los municipios en alerta roja, a finales del mes el número pasó a 103.

¿Vendrá una cuarta ola?

Calgua indica que los epidemiólogos están atentos a cómo se comporta el virus a nivel global. Por ahora se ve un repunte de casos positivos en Europa, y no se descarta que suceda lo mismo en Guatemala.

“¿Qué tanto vayan a subir no lo sabemos?”, dice el epidemiólogo, pero es probable que el incremento se comience a ver a partir de la segunda quincena de noviembre, generando un pico en enero.

El lento proceso de vacunación, más la presencia de la variante delta -predomina en el 96 por ciento de los casos positivos-, y dejar de lado las medidas de mitigación serán determinantes en qué tan fuerte será la cuarta ola en el país.



Prensa libre

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