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“Hay buenos precios, pero no hay ninguna bonanza cafetera” – Noticias Colombia

Por Gustavo Veloza Posada

Periodista EL NUEVO SIGLO

No hay dicha completa. Esta parece ser la reflexión de Roberto Vélez Vallejo, gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, cuando analiza que hoy los productores tienen el valor interno más alto por la carga de café, pero que igual esos precios los tomó cuando está bajando la producción.

Sin embargo, Vélez Vallejo señala que ese descuadre lo ha compensado el incremento del dólar, pero descarta de plano que hoy por los buenos precios se esté presentando una bonanza cafetera, como la que se presentó en 1975.

Al mismo tiempo, el dirigente cafetero, que hoy está recorriendo los cultivos del grano en Risaralda y Caldas, sostiene que uno de los principales problemas que enfrentan los productores es que están pagando un alto costo por los insumos que emplean para levantar los cultivos, lo que está encareciendo lo que producen. Además, los recolectores hoy cobran más por la mano de obra debido a esa percepción que origina entre los campesinos el aumento de los precios internacionales.

ENS: Por primera vez en la historia de Colombia, los precios de la carga interna de café han superado los $2 millones, ¿qué apreciación tiene sobre esto?

ROBERTO VÉLEZ VALLEJO: Efectivamente, lo primero es que no me toma por sorpresa porque los eventos climáticos ocurridos en Brasil, que fueron una realidad tan grande, y que el mercado nacional en algún momento tenía que reaccionar y más bien creo que me había sorprendido que no lo hubiéramos hecho, que el mercado no lo hubiera asimilado antes, hay que tener claro que la falta de café viene de aquí en adelante.

Entonces, por un lado, la reacción de los precios internacionales era de esperarse y, por el otro lado, el mercado tradicional tal vez de las últimas dos semanas ha mejorado con el incremento nuevamente de la devaluación en Colombia, eso deja a la carga de café por encima de los $2 millones.

Los beneficios

ENS: ¿Cuál es el beneficio de esa situación?

RVV: Eso es una magnífica situación de beneficio para los cafeteros, pero hay que ser cuidadoso en la manera como uno la toma, porque es que estamos en noviembre y la cosecha cafetera básicamente se está terminando de recolectar y con eso quiero decir que la cosecha en el primer semestre del año la recolectamos a niveles de $1 millón 300 mil la carga, $1,5 millones. Buena parte de la cosecha de este segundo tramo del año da más o menos $2 millones 300 mil y en el último tramo de aquí hasta que cerremos año, los cafeteros tendrán ingresos por encima de los $2 millones. Entonces hay que ser francos para no ir a hacernos ilusiones y decir que los cafeteros están con los bolsillos llenos; no, eso no es así.

Sin bonanza

ENS: ¿No se puede decir que hay una bonanza cafetera?

RVV: No, por eso, como todo el mundo dice que están en bonanza cafetera, por el otro lado, cuando la gente me dice a mí que hay bonanza cafetera yo le digo: los que somos más viejos nos acordamos de 1975, cuando se presentó un magnífico resultado en el precio y con buena producción. Esa fue la primera vez que ese vocablo de bonanza se acuñó, en 1975, y fue grande; si uno mira los precios de ese entonces la bolsa llegó como a US$3,20 o US$3,30. Si usted coge US$3,20 y US$3,30 de 1975 y le pone la inflación mundial a hoy, que eso le da US$10 porque es que US$2 es dólar de cafetero. Ahora sí, es mucho mejor tener niveles de $2 millones que niveles de $400 mil cuando se presentó la caída de precios en un año cafetero. Es mejor $2 millones que $1 millón que teníamos hace un año, claro que sí; tenemos un mejor ingreso, pero estamos apenas retomando el sendero de la rentabilidad de una actividad que estaba muy postrada durante mucho tiempo. Hay buenos precios, pero no hay ninguna bonanza cafetera.



La rentabilidad

ENS: ¿Se ha perdido mucha rentabilidad?

RVV: Si uno se pone a ver y hace cuentas, en los últimos 15 años casi todo el territorio cafetero se esforzaba por tener buena rentabilidad; se ha ganado un poco, pero es una actividad muy postrada desde el punto de vista de rentabilidad. Ahora con los precios se puede tener una rentabilidad interesante en la caficultura y el cafetero vuelve a tener ingresos y con eso, pues, se puede reconstruir, primero un poco recomponer la inversión tanto en la tierra como inversión social, entre construir casas, arreglar sus cultivos de caficultura, ponerla, remontarla a términos de arreglar sus matas y estar listos para lo que se viene hacia adelante, eso es como yo lo veo.

ENS: ¿Esos precios del café podrían seguir hacia arriba o ya llegaron a un tope?

RVV: De momento tenemos buenos precios, pero no tengo la bola de cristal que me permita adivinar eso, pero lo que uno sí puede decir tranquilamente es que no hay un comportamiento regular. Hoy se presenta un mejor precio, pero tenemos un menor volumen de café; la diferencia entre la cosecha anterior y la cosecha actual son casi 20 millones de sacos, es como si a Colombia lo hubieran arrasado más otros países y no produjéramos nada. Entonces internacionalmente la industria sí empieza a sentir, y uno lo ve con interés, esos signos que le auguran a uno y que el mundo empieza a consumirse el inventario. Está visible por fuera de los países productores, entonces uno dice: si usted no empieza a tomar el inventario, si los embarques de Brasil empiezan a ser mucho menores con relación a los de hace un año y se incrementa la materia prima y eso puede llevar a unos precios más altos. ¿Qué tanto? No sé. ¿Cuánto tiempo? Esa es otra buena pregunta, pero lo que es clarísimo es que actualmente estamos muy parecidos a un 2020 con niveles de precio y un 2021 inclusive en que pueden mejorar los precios todavía.

Producción

ENS: ¿Estos precios cogieron al sector con una producción aceptable o está mejorando?

RVV: No, digamos que en materia de producción tal vez es uno de esos lunares, no negros, pero es una de las partes de la historia que no está tan bonita, porque nosotros veníamos produciendo más o menos como 14 millones de sacos, que es el promedio de los últimos seis años, cinco o seis años, y este año producto de las lluvias, de un clima que no ha sido favorable, la producción va a estar más cerca de 13 millones de sacos que de 14 millones; vamos a tener casi un millón de sacos menos, que es un montonón de ingreso que se pierde, pero que se compensa en parte por los precios.

ENS: ¿Cómo aprecia la situación hoy de los caficultores? ¿Qué problemas son los que tienen?

RVV: El caficultor tiene hoy incertidumbre en ciertas cosas, una de esas el costo de los fertilizantes. Si uno se sienta a hablar con los productores, ellos le dicen a uno: «Gerente, me ahorro eso, pero mire el precio de los fertilizantes», y es que efectivamente los fertilizantes se han casi doblado en precio en los últimos seis meses y eso es algo que le llama poderosamente la atención a un productor y lo preocupa. Porque es lo que sigue: que un mejor ingreso va subiendo, pero cuando los recolectores aprecian que los precios de café van subiendo ellos saben que tienen que pagar mejor, entonces, la mano de obra de recolección. Cuando anteriormente era de $500, $550 por kilo, se ha ido a niveles de $800 por kilo, y esos incrementos los tiene que sentir el productor porque se le está encareciendo la producción con mano de obra más cara y debe comprar los insumos a mayor precio.

ENS: ¿Ese es otro impacto a la rentabilidad de los productores?

RVV: Pues claro, un poco la manera como piensa el productor es: “Sí tengo mejores ingresos porque tengo precios más altos, pero qué pasa si el precio empieza a bajar y yo con estos costos aumentando”, es como un poco la gran cuestión que tienen, la preocupación que tienen los cafeteros hoy.

ENS: Sobre esa idea que ha venido surgiendo del mercado de futuros del productor que dice: «Bueno, se estableció un precio a futuro, pero como hoy el precio está en $2 millones pues lo vamos a vender por fuera de esos compromisos» ¿No teme que incumplan esos compromisos?

RVV: Claro, ese es uno de los temas complejos del mercado, digamos y nos tenemos que poner un poco en el tiempo porque ha habido muchas críticas que la Federación hizo, que los caficultores aquí nos tenemos que poner en el punto. El precio del café está en $850 mil, si uno mira los últimos meses en el mercado del café durante el año tuvo un par de picos de precio y hubo muchos cafeteros que lograron recibir millón, millón 100 y a la hora de la entregada del café el precio estaba en $800 mil, $850 mil y se llevaban $200 mil más. Ahí estaba la rentabilidad, cuando el mercado subió y llegó a niveles por temas de la sequía, el fin de año pasado, el mercado subió y se puso a niveles de $1 millón 100 mil, $1millón 200 mil, con la situación que después se vinieron las heladas.



Los compromisos

ENS: ¿Pero se puede llegar a una negociación con esos compromisos?

RVV: Hay mucha gente que tiene un compromiso a $1.200.000 y dicen no lo cumplen, ahora son $2 millones, entonces, ¿qué estamos haciendo? Estamos diciendo: Mire, ese compromiso entrégueme la mitad y venda la otra mitad a $2 millones y el próximo año entrega una parte de la primera cosecha, y la otra parte después para que también se beneficie un poco bajando los precios. Ya lo dijimos, no es que a todo el mundo le hayan pagado a $2 millones, muchos productores tuvieron como precio $1.500.000 o $1.600.000, entonces si usted lleva la mitad así y la otra mitad a $2 millones y pico pues se queda con $1.600.000. Pero lo que no podemos acabar es la herramienta, porque ahora ese productor que cumple puede tener la oportunidad de tener su café para el año 2022 y 2023 a $2.200.000 o $2.300.000 y garantizarse la rentabilidad y la tranquilidad económica para de ahí en adelante.

La reactivación

ENS: Mirando todo lo que ha sucedido en el país a raíz de la pandemia, que estamos metidos en el cuento de la reactivación, ¿cómo ve ese panorama de reactivación para el sector caficultor en 2022?

ENS: Mire, yo le digo a los cafeteros lo siguiente y es cierto: al mundo entero le cayeron dos pandemias, una, la del covid-19 que todos conocemos, y dos, una pandemia económica que las economías se vinieron al traste y se rompió todo el esquema económico, pero a los productores de café de las zonas cafeteras nos tocó parte de la primera, porque seguimos siendo muy exitosos, pero nos tocó seguir y compartir con el trabajo la pandemia del covid-19. Pero en el esquema de vacunación vamos muy adelante, para la primera parte de la pandemia, y para la segunda parte de la pandemia nunca llegó porque el 2021 fue un año de buenos precios y buena rentabilidad en la caficultura y el 2022 va a ser igual. Todo esto se lo digo a los caficultores, mientras en las ciudades capitales, en Bogotá, en Cali, hay tragedias, la gente se quedaba sin puesto, echaban al señor, a la señora, tenían que llegar a la casa con una tragedia. Pero en el campo, los productores vendiendo café por encima del costo de producción, haciendo una buena rentabilidad y, por ende, uno ve las zonas cafeteras florecientes, tranquilas y echando para adelante. Así vamos para adelante.

El impacto de las lluvias en los cultivos

El exceso de lluvias podría deteriorar las perspectivas de producción de café, favorecido por minoristas y marcas de café de alta gama, como Nespresso de Nestlé SA, de acuerdo con un informe de Bloomberg.

“Ha estado muy húmedo en las principales áreas de cultivo”, dijo en una entrevista telefónica Donald Keeney, meteorólogo sénior de Maxar Technologies Inc. “Ha llovido más de lo necesario y la situación será la misma en los próximos 10 días y probablemente semanas”.

La condición provocada por el fenómeno metereológico La niña “no ayuda” a las perspectivas de los rendimientos de 2021-22 para la cosecha colombiana, que generalmente aumenta el próximo mes, dijo Roberto Vélez, titular de la Federación Nacional de Cafeteros.

Los problemas en Colombia amenazan con exacerbar un déficit mundial previsto para la próxima temporada, consecuencia de una caída en la producción brasileña y complicado por los costos y los vientos en contra de las cadenas de suministro. Esos factores hacen que los costos para las empresas se incrementen, incluidas Peet’s Coffee & Tea Inc. y Starbucks Corp., la cadena de café más grande del mundo, lo que también podría resultar en precios más altos para los bebedores de café en todo el mundo.

La Niña está creando condiciones inusualmente húmedas en Colombia y, por el contrario, la sequía en Brasil, el principal exportador. La oferta mundial de granos arábica ya está tensa por la falta de agua y las heladas que perjudicaron los rendimientos de los cultivos brasileños en 2021, al tiempo que el Gobierno del país considera que tendrá un “gran impacto” para 2022.



El Nuevo Siglo

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