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¿Funcionó la ley seca? La distribución y el consumo no fueron afectados por la pandemia del covid-19 y continúa en aumento –

Durante más de un año y debido a la crisis sanitaria del covid-19 en Guatemala ha restringido movilidad, aforos, el expendio y consumo de bebidas alcohólicas, fermentadas y destiladas. Asimismo, en varias ocasiones el gobierno de Alejandro Giammattei ha publicado acuerdos y disposiciones relacionadas con esa restricción, con el objetivo de prevenir un mayor contagio de la enfermedad.

El más reciente fue el Acuerdo Gubernativo 214-2021 publicado ayer en el Diario de Centro América, que reforma las disposiciones relacionadas con la llamada “ley seca”, que ahora será entre las 23 horas de un día y las 6 horas del siguiente.

Sin embargo, la medida no provocó una baja en la distribución, venta y consumo de estos productos, como lo confirman las cifras del Sistema de Recaudación de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) que a septiembre del presente año, refleja una distribución de bebidas alcohólicas de 440.8 millones de litros.

Durante el año pasado, el total ascendió a 470.7 millones y en el 2019 se distribuyeron 445.2 millones de litros. Esto significa que, pese a la presencia de la pandemia, no se evidenció una disminución en el consumo y este año podría sobrepasar las cantidades mencionadas.

¿Cambio de hábitos?

A pesar de que las ventas de productos de gran consumo para el hogar alcanzaron un 10% en 2020, combinadas con las de fuera de casa, se observó una caída situada entre el 2% y el 5% para los sectores de alimentación y bebidas, a excepción de las alcohólicas, informó la firma Kantar, especializada en estudios de mercado.

Por lo tanto, se evidencia que las restricciones impuestas por la pandemia cambiaron la forma en que se consumen las bebidas alcohólicas, pues ahora esa práctica se realiza mucho en casa. En cuanto a las edades, los adultos disminuyeron las ocasiones de consumo, a excepción de quienes están entre los 33 y 40 años y se observó una migración en cuanto a los días de consumo en casa, ya que mientras que en los viernes se contrae, los sábados es cuando más se observa.

Y respecto a las ocasiones especiales, en las que se reúnen cinco o más personas, también crece la tendencia, pues al haber más personas dentro de casa, el licor adquiere mayor importancia. “El antojo o placer es la principal razón para tomar cerveza, pero disminuyó en el último año, mientras que ha cobrado importancia la necesidad de refrescarse o querer un cambio”, refirió Kantar.

Además, las pérdidas en los sectores de restaurantes, eventos y hotelería debido a las restricciones de aforo y la “ley seca” obligó a las marcas de bebidas alcohólicas a competir directamente con las artesanales por el espacio en la cesta de compra de los clientes.

En el ámbito del mercadeo, las marcas ya no podían confiarse en los festivales de música y torneos deportivos y tuvieron que adaptarse a los rituales y ocasiones cambiantes.

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Optimistas por ampliación de horario

Respecto a la última disposición gubernamental mencionada, Abraham Az Palermo, presidente de la Gremial de Restaurantes de la Cámara de Comercio de Guatemala (CGC) afirmó que la autorización para vender bebidas alcohólicas hasta las 23 horas es positiva porque generará una reactivación económica para quienes dependen de ese servicio y recuperar así las bajas ventas, aparte de que se podrán ampliar los turnos de trabajo y crear más empleo.

“La ley seca es un tema y el aforo es otro; por esa razón, se deben seguir respetando las medidas de bioseguridad y también durante las reuniones. Hacemos un llamado a los empresarios del sector a seguir las indicaciones para evitar restricciones drásticas”, expresó.

El nivel de recuperación del sector de restaurantes se encuentra entre un 60 y 70% y esperan que la ampliación de horarios y aforos se abra aún más. De lograrlo, se podrán recuperar los niveles del 2019 y el próximo año, alcanzar entre un 80 y 90%.

Petra Kandertova, presidente de la Gremial de Profesionales en Eventos, expuso que se planteó al Ministerio de Salud ir trabajando con base en el semáforo epidemiológico, con horarios y aforos diferenciados dependiendo del color.

Para el sector de eventos, el horario hasta las 23 horas es un gran paso porque representa poder atender ya no solo un evento sino dos, porque ese horario permite organizar de mejor manera las actividades. “Las bodas se celebraban más temprano y ahora se podrá ampliar el horario, que es más conveniente y flexible para los clientes. En el caso de los eventos corporativos aún no se han recuperado al 100% y este fin de año la gremial está promoviendo eventos con responsabilidad, porque es posible ejecutarlos con todas las medidas de bioseguridad y grupos reducidos, resaltó.

En opinión de Carlos Ramos, presidente de la Asociación de Pequeños Hoteles de Guatemala, esta industria no depende de la venta de las bebidas alcohólicas, pero sí de la vida nocturna, porque eso influye en la decisión de las personas para tomar la decisión de reservar alojamiento.

Mientras que en el caso de los grandes hoteles, se coincidió en que el consumo no es relevante porque no se pueden hacer eventos sociales por el aforo, que es cuando se genera un mayor consumo. La ayuda será más para los restaurantes y bares, opinó Manuel Arzú, de la cadena Marriott International.

Yunuen Serna, directora de Ventas y Mercadotecnia del Hotel Real Intercontinental Guatemala, refirió que la reducción de restricciones contribuye a la organización de eventos sociales y al aumento de visitas a restaurantes, pues cuando la ley marcaba el cierre a las 21 horas, se limitaban las visitas de los comensales. “Pese a que no se busca exceder el consumo, siempre acompañar la comida con una buena bebida forma parte de una experiencia gastronómica completa”, afirmó.

Sector que se recupera

Un efecto negativo de las restricciones de aforo y servicio de bebidas alcohólicas se observó en la actividad de alojamiento y servicio de comidas, que han sido de las más afectadas durante la pandemia en Guatemala y las cifras oficiales lo confirmaron.

El sector ha experimentado una drástica caída en 2020, y en el primer semestre del 2021 ya registra una recuperación, que puede atribuirse a un “rebote”. Es decir, que cayó drásticamente el año pasado, pero que ahora se levanta de nuevo. Las autoridades monetarias han explicado que se trata de un efecto aritmético.

Según el último informe de la actividad económica medida por el Producto Interno Bruto (PIB) trimestral, en el segundo trimestre del 2020 la actividad cayó a -45.4%, y en el tercer trimestre a -24%, cerrando en -18.8%

Pero en el primer semestre del 2021 se observó una recuperación, muy asociada a la reapertura económica y a la activación de turismo nacional. El reporte del segundo trimestre del PIB trimestral señala que la actividad creció 64.1%, por lo que el pronóstico para el cierre del 2021 es de un desempeño positivo.



Prensa libre

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