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El Barça está roto – Noticias España

El Barça se ha convertido en el nuevo pupas del fútbol español. Tras ir ganando por 0-3 al descanso, los culés perdieron la victoria siendo empatados en el descuento por el Celta, registrando un parte de tres lesiones y dando una imagen totalmente desdibujada en una segunda parte que entra en el catálogo de los horrores de este equipo.

La era Sergi Barjuan acaba con un triunfo y dos empates y la sensación de que Xavi Hernández tiene muchísimo en lo que trabajar. Además de las múltiples lesiones, los culés deben hacer un fortalecimiento psicológico de unos jugadores que se caen físicamente y que carecen de confianza. El Celta les dio una lección de creer en un partido en el que nunca perdieron la cara al marcador.

El choque podría haber sido más trágico para los culés, puesto que comenzó con los vigueses dando un tremendo susto al Barça. Un chispazo en un saque de banda entre Nolito y Iago Aspas dejó sólo al capitán vigués para que mandase fuera su mano a mano con Ter Stegen intentando sorprenderle al palo corto.

Con el susto todavía en el cuerpo, el Barcelona vio que la vida con Ansu Fati es mucho más fácil. Al jugador de 19 años se le caen los goles y en un gran pase de Jordi Alba en profundidad fue capaz de frenar dentro del área, encarar a Hugo Mallo y esperar a encontrar el hueco para perforar la portería de un Dituro que ni la vio pasar haciendo la estatua.

El Celta volvió a intentarlo saliendo en profundidad con Aspas nuevamente como máximo peligro. Los locales no podían quejarse de dominio, pero en este encuentro el Barça recuperó un arma que había estado completamente ausente durante el resto de la competición: la pegada. Sin Messi, ya se sabía que los azulgrana lo iban a pasar mal esta temporada, pero los 16 goles en 11 jornadas con los que se plantaron en Balaídos era un balance totalmente paupérrimo.

Justo al alcanzar el cuarto de hora, el Barça tuvo la segunda ocasión del partido y la segunda que fue dentro de la jaula. En esta ocasión, Nico González, hijo del mítico capitán del Depor Fran González, sacó su orgullo coruñés para hacerse un jugadón lleno de potencia por la línea de fondo. Parecía que el centrocampista lleva ya jugando en primera 100 partidos y no los nueve que suma. Tras atraer a toda la defensa local, sacó el balón a la frontal para conectar con un Sergio Busquets que anotó desde fuera del área para asombro de sus compañeros y hasta de un Sergi Barjuan que reía a carcajada limpia.

El capitán culé ajustó el balón en la esquina de un Dituro que pudo hacer algo más, pero que se vio sobrepasado por un vendaval culé que no se había visto en toda la temporada. La ambición no cesó para los jugadores culés, quienes siguieron flotando como unas mariposas ante las acometidas locales y picando como avispas cuando tenían espacio.

Pasada la media hora de juego, otra vez Nico González arrancó la moto al estilo Pogba rompiendo líneas para asistir la subida de un Jordi Alba que puso el balón en la cabeza de Memphis Depay para anotar el tercero azulgrana. La sensación de superioridad, pero sobretodo la unidad del grupo en la celebración de los goles, daba cuenta de lo mucho que este equipo había sufrido en los últimos tiempos.

Todo mal para el Barça

Pero las cosas empezaron a torcerse justo antes del descanso. Ansu Fati era el primero en encender todas las alarmas con una lesión muscular que se une a una larga lista de infortunios. En el descanso, Eric García se quedaba en la caseta obligando a Sergi Barjuan a tener que cambiar la cara a su equipo con un Araujo que estaba falto de ritmo.

El Celta salió con el cuchillo entre los dientes y como si fuese un tiburón que olía la sangre encimó a un Barça que estaba confiado por su gran ventaja. Galhardo anotó en fuera de juego una gran jugada de Aspas dando un aviso a unos culés que ya empezaban a tener dudas. En el minuto 52, el capitán se resarcía de sus errores en la primera mitad anotando el gol de la esperanza.

Los gallegos empezaron a creer que podían y encima el mejor de los culés, Nico, tenía que irse también por lesión al cuarto de hora de la segunda mitad. El Celta vio que todo eso una señal para lanzarse a tumba abierta. Los vigueses vieron cómo les anulaban otro gol, esta vez de Nolito, por ayudarse con la mano. El asedio era tremendo.

El 2-3 era cuestión de tiempo y el andaluz se resarció de la polémica acción anterior con un cabezazo certero ante el que nada pudo hacer Ter Stegen. El centro de Cervi fue un caramelo. Con un cuarto de hora por delante, el empate del Celta se convirtió en una cuestión de fe. El Barça achicaba agua como podía e incluso las tenía con un De Jong que tuvo la sentencia en el 86 estrellando su acometida en el larguero.

Ter Stegen se olía lo que venía y hasta fue amonestado por perder tiempo en un saque de puerta. El portero alemán asistió impotente cómo en la última jugada Iago Aspas conseguía dejar incendiado al equipo antes de la entrada de Xavi Hernández con un zurdazo ajustado al palo. Los culés tienen motivos para estar preocupados. Tras 12 jornadas, sólo suman 17 puntos y su resultado más común es el empate. Hay mucho trabajo que hacer.

Okdiario

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