Días de luto – Noticias Mexico

El cartujo recuerda aquellos versos de José Emilio Pacheco: “Era tan bella (nos parece ahora) / esa ciudad que odiábamos y nunca / volverá a su lugar”. Fueron escritos para los días de luto del 19 de septiembre de 1985, cuando el sismo de las 7:19 llenó de ruinas y muertos la capital del país, hundiéndola en el miedo y la desesperación ante el pasmo de Miguel de la Madrid, un presidente indeciso y pazguato, rebasado muy pronto por la sociedad civil.

El 19 de septiembre de 2017, quién lo diría, volvió el horror con otro sismo de gran magnitud, afortunadamente con menos víctimas, aunque se repitieron las escenas dramáticas y el ejemplar y conmovedor activismo social, sobre todo de los jóvenes.

Han pasado 35 años del primer terremoto y tres del segundo… Ahora el país vive otra tragedia: la de la pandemia, con sus 72 mil 803 muertos y millones de mexicanos en el desempleo y la pobreza extrema. Las cifras son espeluznantes, el gobierno lo sabe, en gran medida son culpa de sus malas decisiones, de la terquedad de no reconocer errores y enmendar el rumbo; la arrogancia de sentirse con autoridad “moral” para hacer cualquier cosa se lo impide. Por eso, por ejemplo, por soberbia o estupidez, el subsecretario de Salud sonríe en sus conferencias, se burla de quienes lo cuestionan y descalifica a los medios, calcando las palabras y los gestos de su benefactor, ante el cual se inclina impúdicamente.

¿Cuántos muertos más para mostrar un poco de humildad? La pandemia y la violencia continúan enlutando al país, pero al gobierno parece no importarle cuando dispone de un arsenal de fuegos fatuos para distraer a la opinión pública, entre ellos sus perenes agravios a los críticos, a quienes su impetuoso comisario cultural emplaza “fraternalmente” a quedarse en su esquina o cambiar de país, en una expresión de absoluta intolerancia.

En este país de muertos, en estos días de luto y autoritarismo, conviene recordar las lecciones y los derechos conquistados a partir de 1985, entre otros el de disentir y cuestionar al poder, aunque no le guste al señor Presidente.

Queridos cinco lectores, en una noche triste y lluviosa, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén. 



Cortesia Milenio

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