Muchas personas han señalado el gran gesto de la niña y reflexionan sobre si los adultos deberíamos ser más tolerantes, inclusivos y solidarios

Intentemos ver el lado bueno de las cosas. Hagamos un esfuerzo conjunto por ver que, entre todo lo malo, hay algo positivo que nos devuelve la confianza en el ser humano.

Por ejemplo, el confinamiento nos obliga a estar aislados, lejos de gente que queremos, pero a la vez nos acerca a otros. En este sentido, podemo decir que ha creado amistades para toda la vida. Así, hemos visto charlas entre vecinos y también personas solidarias que hacían la compra para los más ancianos.

También con los repartidores de las compras en línea se ha creado una bonita relación, como le ha sucedido a Tallulah, una niña británica que desarrolló una tierna amistad con Tim, el mensajero que trabajó en su vecindario durante la cuarentena.

Su madre, Amy Roberts, compartió un vídeo contando que el hombre era repartidor de la compañía Hermes y que su hija lo veía una o dos veces a la semana. “Al principio del encierro, Tallulah le dibujó un cartel donde ponía ‘gracias’ y todavía lo lleva con orgullo en su furgoneta. Han construido una gran amistad en las últimas semanas”, escribió en su tuit a mediados de julio.

Tim es sordo, por lo que para poder comunicarse tenían que hablar en lenguaje de signos. La madre le enseñó a Tallulah esta lengua para que pudieran hablar y entenderse sin obstáculos.

La historia se ha llevado a redes sociales, donde la publicación se ha hecho viral.



Cortesia de La Opinion

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