La muerte de un hombre que vivía en la calle en una de las noches más frías del año luego de haber concurrido a un refugio del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) en el que le dijeron que no había cupos disponibles expuso al gobierno al inicio del primer invierno de su administración y reabrió el debate sobre la gestión de los refugios.

En la falta de respuesta estatal a la situación incidió una variable fundamental propia de la gestión diaria del Mides: la distribución de lugares en los refugios y el límite “dinámico” de cupos, que varía en el transcurso de cada noche. En ese sentido, una de las incógnitas que las autoridades del Mides pretendían despejar este miércoles es cómo fue la comunicación entre el refugio y la central que gestiona los cupos en la antigua Puerta de Entrada. En particular, la investigación apunta a determinar cuál fue la respuesta del Mides una vez que el refugio comunicó que no tenía más cupos disponibles. 

El hombre llegó al refugio del Mides que está en Paysandú y Río Branco sobre las 20 de este martes. Tenía 31 años, estaba borracho, y ya había causado disturbios en la puerta del local en otras oportunidades. Arribó en ese momento porque esa es la hora en que el refugio abre las puertas, pero no para todos. El límite se rige por dos criterios: las 33 camas para hombres que tiene ese lugar –regentado por la ONG Copel–, y el “derecho de admisión” que deja afuera a aquellas personas que quieran entrar alcoholizadas, según dijeron a El Observador fuentes del Mides.

El hombre no aceptó el rechazo y junto con otro indigente que también quedó afuera, comenzó a golpear la puerta, y las autoridades del refugio llamaron a la policía. “Lo que sabemos hasta el momento es que en ese refugio no había cupos y que además él comenzó a golpear la puerta”, dijo a El Observador el subsecretario de la cartera, Armando Castaingdebat.

Las autoridades también consideran que la muerte del hombre evidencia ciertos vacíos en el tratamiento de los indigentes con problemas de consumo. El tema fue abordado en las últimas semanas en reuniones que mantuvo el ministro Pablo Bartol con jerarcas de ASSE. Entre ambos organismos evalúan generar establecimientos donde se pueda derivar esa población que tiene problemas para ingresar a refugios “tradicionales”. 

Fuentes del Ministerio del Interior aseguraron que, de acuerdo a la denuncia policial –radicada a las 21.30–, las dos personas que quedaron afuera “tenían la prohibición de entrar porque estaban sancionados” producto de los desórdenes que ya habían desencadenado otras veces.

Llegó un patrullero a los pocos minutos y los policías se llevaron a los hombres al Centro Médico del Prado de la Policía para constatar que no tuvieran lesiones –como es de rigor con todos los detenidos–. Luego, los trasladaron hasta la Seccional 3ª, en Paysandú y Cuareim, a siete cuadras del refugio. 

Allí, la fiscal de Flagrancia Brenda Puppo dispuso que los detenidos fueran liberados porque no había elementos de gravedad como para enjuiciarlos, y entonces, sobre las 23 horas, el hombre y su compañero quedaron en libertad.

El cuerpo apareció tendido en la puerta de una panadería en Yi y Paysandú. La fiscal Puppo ordenó de inmediato la realización de la autopsia, una pericia que puede llegar a durar hasta 10 días. Los estudios buscan determinar si murió de hipotermia o si influyó que haya consumido alguna sustancia. 

Sin solución a la brevedad

En una entrevista con el programa En La Mira, de VTV, el ministro Pablo Bartol afirmó que hay más de 1.000 personas en todo el país que actualmente duermen en la calle y que las autoridades no tiene forma de solucionar ese problema a corto plazo.

“Vamos a abarcar la mayor cantidad, (pero) no vamos a abarcar a todos, es decir que va a seguir este invierno viviendo gente en la calle”, admitió.

Consultado sobre otras acciones concretas que pueda hacer el Mides para paliar la situación a corto plazo, respondió: “Estamos tratando de bajar ese número, (pero) no creemos que en junio y julio abarquemos los 1.000 en este sistema de protección porque tuvimos que generar la protección segura para mayores de 60 y también tenemos esta situación de la pandemia donde tenemos que generar sistema de protección para otros públicos”.

La llamada y los cupos

Hasta la emergencia sanitaria decretada el 13 de marzo, los ingresos a los refugios se gestionaban a través de Puerta de Entrada ubicada en la calle Maldonado. Para evitar aglomeraciones que implicaran riesgo de contagio, las nuevas autoridades del Mides descentralizaron ese sistema de ingreso y habilitaron la gestión en cada uno de los refugios. 

Tras varias semanas de funcionamiento, los jerarcas evaluaron positivamente el cambio, ya  que entendieron que el nuevo sistema permitía un “trato más humano”, y por eso se continuó con esa modalidad, que exige que cada refugio se comunique con un equipo del Mides en caso de agotar los lugares y tener personas en lista de espera. En esos casos, ese equipo se encarga de coordinar el ingreso en los locales más cercanos. 

Las autoridades del Mides confirmaron que efectivamente el refugio llamó al gestor de cupos, pero advirtieron que seguían averiguando cuál fue la respuesta que se le dio al prestador, y si el sistema estaba colmado en el momento en que el hombre solicitó cobijo.

En Utmides, el sindicato de trabajadores del ministerio, por lo pronto afirman que –según la información que ellos recabaron– Puerta de Entrada transmitió al refugio que no había otros lugares disponibles.

“Según lo que nosotros pudimos averiguar, que no somos ni la Justicia ni la Fiscalía ni las autoridades, la respuesta que les devolvieron fue que no había más cupos”, dijo a El Observador Lucía La Buonora, secretaria general del sindicato. 

Castaingdebat, en tanto, lo explica así: «Cuando un refugio no tiene cupos, llama a central y se ve si otro tiene. En ese momento no había cupos y después se generaron, pero en el interín, al tipo se lo lleva la Policía. Esto es dinámico, porque una cosa son lo refugios de 24 horas donde siempre es la misma gente, y otros los refugios a los que se va a pasar la noche”.

Más temprano, en rueda de prensa, el subsecretario había destacado que esta semana se habían ampliado otros 100 cupos más, con lo que el Mides sumaba “casi 500 nuevos cupos” desde el traspaso de mando. Los jerarcas argumentan que la crisis provocada por la pandemia implica una “inundación” de nueva población en la calle y que eso “contrarresta” el aumento de los puestos en los refugios.

«Estuvo pidiendo auxilio, y se le negó»

La muerte del indigente exacerbó las críticas de la oposición a la nueva gestión del Mides, que en estos primeros meses ya había emergido como gran campo de batalla política, incluyendo auditorías y una larga serie de denuncias de los actuales jerarcas sobre la herencia frenteamplista.

La bancada del Frente Amplio anunció pedirá explicaciones al ministro Bartol cuando concurra la semana próxima a la Comisión de Población y Desarrollo del Senado.

El coordinador de la bancada, Charles Carrera, dijo que el ministro “no ha tomado las medidas en forma diligente para atender a las personas en situación de calle” y que a la oposición le “preocupa” que la persona fallecida “estuvo pidiendo auxilio, y se le negó».

“Realmente llama la atención que el ministro Bartol anunció en campaña que se iba a instalar en Casavalle y en estos 100 días lo único que se ha preocupado es por refaccionar el piso siete del Mides, acondicionarlo para su gestión”, criticó el senador.



Cortesia de El Observador

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