Tanto el presidente Luis Lacalle Pou como las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) lo anunciaron desde el vamos: la cartera nacida en el primer gobierno del Frente Amplio afrontaría una reestructura en los primeros meses de la nueva administración, que apuntaría a mejorar la eficiencia de los programas y a evitar el «despilfarro» que identificaban en la gestión de sus antecesores. 

En el oficialismo consideran que el organigrama del Mides es una cosa pesada, un pastiche de programas que alimentan la burocracia, solapan esfuerzos y malgastan recursos. En las últimas semanas, en el marco de la antesala de la discusión presupuestal y con el pedido del presidente de revisar cada gasto, los jerarcas del ministerio más joven del Estado apretaron el acelerador en la diagramación de la nueva estructura, y «aprovecharon» la salida del secretario nacional de Cuidados, Daniel Radío, para confirmar la primera fusión: la del Sistema Nacional de Cuidados (SNIC) y el Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis). 

El subsecretario de Desarrollo Social, Armando Castaingdebat, anunció este martes por la noche que Gabriela Bassano, la psicóloga que actualmente dirige Pronadis, quedará al frente de las dos oficinas hasta la votación del presupuesto quinquenal, en el que se concretará la reforma organizacional. 

Fuentes de la cartera dijeron a El Observador que esa no es la única fusión a estudio, y que aspiran a integrar bajo esa misma ala a otros programas, como Inmayores, siempre y cuando recojan los apoyos políticos necesarios. En el ministerio destacan que la fusión de los programas permite ahorrar salarios de jerarcas y «maximizar» la eficiencia del gasto. 

Castaingdebat dijo que la reestructura «va en línea con la idea de achicar los costos de funcionamiento» y «racionalizar los recursos». «De la misma forma que ya se juntaron los programas de cercanía, o los de impacto social, y se está tratando de racionalizar los programas relacionados a INJU, se trata de racionalizar recursos y achicar un poco el presupuesto para mejorar los resultados. No se deja de hacer nada. Se va a unificar acciones, de cosas que no son exactamente lo mismo pero tienen objetivos parecidos», afirmó en rueda de prensa en Torre Ejecutiva. 

El jerarca dijo que el Sistema de Cuidados «es un muy buen programa de países ricos» pero que «el sistema político a futuro va a tener que tomar una definición de cuál es el sistema de cuidados que queremos y hasta dónde le vamos a seguir votando recursos». 

«No estamos desmantelando nada. Con menos recursos está tratando de llegar a más gente, usar mejor los recursos. El resultado se medirá dentro de algún tiempo», concluyó.

La salida de Radío

En la mañana de este martes, las cuentas oficiales del Mides anunciaron un cambio de rol que el gobierno venía discutiendo en reserva desde hace al menos un mes y confirmaron que Daniel Radío, hasta ahora secretario nacional del Sistema de Cuidados, abandonará el Mides para asumir como secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND), bajo la órbita de Presidencia.

Según supo El Observador, en sus cuatro meses en el cargo, el médico y exdiputado del Partido Independiente había mostrado diferencias con decisiones del ministro Bartol y su «visión política» para el Sistema de Cuidados. 

Consultado al respecto, Radío dijo que lo que hubo fueron «matices» y añadió que al menos «desde hace un mes» había recibido propuestas para tomar las riendas de la Secretaría General de Drogas. Incluso habló personalmente del tema con Lacalle Pou, que coincidió con Radío en la Cámara de Diputados y compartieron iniciativas en paralelo para regular el mercado de marihuana. Mientras que el hoy presidente presentó un proyecto de ley para habilitar el autocultivo, Radío promovió un proyecto junto a los frenteamplistas Nicolás Núñez y Sebastián Sabini y el entonces diputado colorado Fernando Amado. 

En sus diez años como diputado Radío se dedicó al tema drogas y en su actividad profesional trabajó con consumidores en el centro de salud Jardines del Hipódromo.

Su designación se precipitó en los últimos días tras una reunión que mantuvo la semana pasada con el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, y el prosecretario y presidente de la Junta Nacional de Drogas, Rodrigo Ferrés. «Les pedí unos días más porque no estaba decidido. Hoy de mañana le comenté a Bartol y a la tarde al equipo de Cuidados», contó Radío. 

Por su parte, la Red Pro Cuidados –que nuclea a organizaciones que trabajan en el área– expresó en la tarde del martes “su profunda preocupación ante la renuncia” de Radío, bajo el entendido de que el apartamiento del jerarca a los cuatro meses de asumir el cargo constituye “una alarmante señal sobre la continuidad del Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC)”. 

A través de una carta pública dirigida a Bartol, la Red Pro Cuidados solicitó “una reunión presencial de carácter urgente” con las autoridades del ministerio y exigió conocer «cuanto antes» la propuesta presupuestal para el próximo quinquenio. 

“Llamamos a sostener el equipo técnico de la Secretaría Nacional de Cuidados del MIDES como repartición independiente dentro del organismo, para la óptima coordinación de los componentes y servicios de todo el SNIC. La secretaría debe consolidar su perfil técnico y profesional, así como regularizar su situación contractual”, añadió la carta pública. Las organizaciones reclamaron que el Plan Nacional de Cuidados 2020-2025 “reafirme las orientaciones políticas del SNIC, en particular, las vinculadas a la promoción de la corresponsabilidad entre varones y mujeres desde una perspectiva de género y Derechos Humanos”.

Política de drogas

La designación de Radío como secretario general de drogas despertó elogios de distintos flancos del sistema político, incluyendo a la oposición. 

Diego Olivera, último secretario general de drogas de la administración frenteamplista, expresó que el nombramiento de Radío le generaba «alegría», debido a «su formación y su trayectoria en la temática a nivel parlamentario».

En su nuevo rol, el dirigente del Partido Independiente deberá pulir junto a la JND el nuevo «plan directriz», que marca la línea del gobierno en materia de drogas.

Tanto el Mides como ASSE definieron adoptar un enfoque de «consumo cero» para el tratamiento de adictos, lo cual supone un cambio a la política vigente de «reducción de daños». El presidente de la JND dijo a El Observador que prevé poner el foco «en el tratamiento» y «inserción social» de los adictos, aunque aclaró que las estrategias “dependen mucho de cada contexto” y que si bien “el Mides está en determinada línea”, otros “contextos diferentes con situaciones sociales distintas” pueden requerir otros abordajes.

Consultado en concreto sobre qué pasará con los programas que hoy aplican la reducción de daños, Ferrés respondió que los detalles de qué enfoques se mantendrán o modificarán se confirmarían una vez anunciado el secretario general, que es quien ejecutará las políticas en esa materia.



Cortesia de El Observador

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