“Me ponen nervioso los segundos antes de tener que hacer preguntas que sé que van a molestar a mi entrevistado”

¿Sabe por qué le pusieron su nombre?
Álvaro no sé. Supongo que a mí mamá le gustó la combinación. Pero me llamo Álvaro Valentín, y el segundo es por que nací el 14 de febrero. Mi mamá cree en el almanaque. Afortunadamente no nací el día de un nombre más horrible, porque en el almanaque hay unos que son de morirse de risa.

Si dirigiera una película, ¿a qué género pertenecería?
Drama (El dolor de la guerra)

¿Cuál fue su juguete preferido cuando era pequeño?
No tuve juguete. Mi mamá era muy pobre y no recuerdo un juguete en mis manos. Si acaso un trompo, pero era muy común. Todavía tengo pendiente comprarme un carrito a control remoto y jugar con él.

Si fuese capaz de cambiar algo en el mundo, ¿qué cambiaría?
La corrupción y la justicia que tiene los ojos abiertos.

¿Qué animal le gustaría ser?
Un monito. Me parecen tan cercanos a los humanos, juguetones y cariñosos. Solo no lo tengo porque tampoco me gusta el cautiverio de los animales.

¿En qué época le hubiese gustado vivir?
En mi misma época. No sé lo difícil que sería vivir sin tecnología, sin comunicación.

¿Qué lo pone nervioso?
Los segundos antes de hacer preguntas que sé que van a molestar a mi entrevistado.

Si pudiese saber sola una cosa del futuro, ¿qué preguntaría?
¿Cuándo me voy a morir?

¿Cómo se describiría en tres adjetivos?
Perseverante, cariñoso, estricto.

El último libro que leyó.
Como esperando abril, de Arquímedes González.

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Un refrán favorito.
Si ya se fue el balde, que se vaya el mecate.

Música favorita.
Cumbia.

¿Qué quería ser de adulto cuando era niño?
Periodista. Mi hermana me recuerda a cada rato que tomaba un trozo de madera y lo usaba de micrófono.

Si no fuera periodista, ¿qué sería?
Por razones económicas, alguien me ofreció ayudarme a estudiar Contabilidad. Quizá lo hubiera tenido que aceptar, pero sería infeliz.

¿Ha estado a punto de morir?
Cuando niño, en Cinco Pinos me colgué de una camionetita vende bananos, viejita. Iba con la expectativa de bajarme en una subida cuando el carro redujera la velocidad. Me lancé antes de tiempo y me desperté en los brazos de una vecina que me llevaba a mi casa, desesperada, y yo todo raspado.

¿Cree en Dios?
Sí creo en Dios. Aunque no me gusta la gente que lo usa para todo.

¿Algún talento oculto?
Más bien talentos frustrados. No he hallado dónde aprender a tocar acordeón y lanzarme unas cumbias en plaza llena.

¿Es persona de amaneceres o de atardeceres?
Atardeceres. Puedo llegar hasta las 3 de la madrugada trabajando o divirtiéndome. Pero detesto levantarme temprano.

¿Sin qué invento no concibe el mundo?
El internet.

¿Qué comida no puede rechazar?
El vaho.

Un recuerdo triste.
Yo llorando en la carretera mientras el bus se alejaba. Adentro se fue mi mamá. Ella venía a trabajar a Managua y nos dejó en El Carrizal, Cinco Pinos, al cuido de una amiga.

Un sueño no cumplido.
Tener una gran sala de redacción en un edificio grande, donde funcione todo un sistema informativo multimedia.

Un mensaje para los nicaragüenses.
Gracias por tanta fuerza y valentía. Gracias por la dignidad.

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