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La mayoría de las estaciones de DNP Petronic que fueron cerradas abruptamente esta semana son propiedad de Inversiones  Zanzíbar, propiedad de Rafael Ortega Murillo, según registros de licencias de operaciones emitidas por el Ministerio de Energía y Minas (MEM).

Los especialistas dudan que el cese de 15 estaciones hayan sido por mantenimiento de  las estaciones  y creen que la situación de este negocio del orteguismo se ha empeorado tras las sanciones de Estados Unidos en diciembre pasado. La caída del consumo agravaría el estado financiero de la petrolera.

César Arévalo, especialista en mercado de hidrocarburos, explicó que no pueden estar 15 estaciones de  la Distribuidora Nicaragüense de Petróleos (DNP) en mantenimiento, porque existe un protocolo en ese sector que establece que los mantenimientos son rotativos y no deben  hacerse al mismo tiempo en varias estaciones.

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“Por mantenimiento no puede ser (el cierre de las estaciones de DNP Petronic) porque los mantenimientos son rotativos, no se hacen todos al mismo tiempo, es ilógico lo que están diciendo”, dijo Arévalo, quien durante varios años laboró para una petrolera transnacional.

El especialista cree que una causa probable es que están teniendo problemas con los repuestos y dado a que la empresa DNP y su subsidiaria Inversiones Zanzíbar fueron sancionadas por los Estados Unidos  en diciembre del 2019, ahorita  no pueden comprar repuesto para estas estaciones.

“Después de la sanciones se vieron afectadas las estaciones de servicios, se mantuvieron con los clientes directo, pero obviamente el gobierno redujo su consumo y otras instituciones, me imagino, que dejaron de comprarle por temor a las sanciones. Yo estimo que por lo menos las ventas en este trimestre se cayeron un 20 por ciento y con la situación del coronavirus es posible que estén cerrando temporalmente porque estaban vendiendo tan poco que estaban perdiendo el equilibrio”, señala Arévalo, como otras de las posibles causas.

Según el registro de licencias emitidas por el Ministerio de Energías y Minas, en poder de LA PRENSA, de 15 estaciones que anunciaron su cierre temporal, diez de ellas y las más grandes, las cuales están ubicadas en zonas estratégicas, eran dirigidas por el Inversiones Zanzíbar: Estación Centroamérica, Bolívar, Larreynaga, Villa Fontana, Las Colinas, Las Mercedes, Matagalpa, San Juan (León), Central (León) y Agateyte (Chinandega).

Asimismo se mencionan tres estaciones que eran administradas directamente por Yadira Leets Marín, exesposa de Rafael Ortega Murillo, estaciones de servicios de Masatepe, Jinotepe y Juigalpa.

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También se cesó a la Petronic de Santa Ana, la cual era dirigida por Latcom de Nicaragua y el gerente hasta agosto del 2018 era Carlos Zarruk Pérez, también director de Minas, del Ministerio de Energía y Minas.

La única estación independiente que están dentro del comunicado de cierre temporal, es la de Diría Shalom, ubicada en  Granada y dirigida por Isidra López, según el documento del MEM.

Una fuente cercana al sector señala a LA PRENSA que a raíz de las sanciones de Estados Unidos, la red de estaciones de esta petrolera venía enfrentado problemas en sus ventas y que esa es la única explicación que le da al cierre temporal de estos centros de despachos.

Caída de consumo evita abastecimiento

DNP y su subsidiaria Inversiones Zanzíbar, que fueron sancionadas por los Estados Unidos el 12 de diciembre del 2019,  tienen 69 estaciones de servicios (una de las  más grandes del país) en todo el territorio, las cuales habían cambiado de imagen, tratando de evadir las sanciones.

«Rafael usa Inversiones Zanzíbar para ocultar la transferencia de las ganancias de la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo, también designada el día de hoy (diciembre del 2019), y como empresa de fachada para la compra de gasolineras en un intento por ocultar que la verdadera dueña de dichas gasolineras es DNP», precisó el Departamento del Tesoro cuando anunció las sanciones.

Para el excontralor Agustín Jarquín Anaya, el hecho que hayan cerrado temporalmente estas estaciones no podría esperarse un desabastecimiento, porque en este momento el consumo ha caído fuertemente.

“Eso no va traer problema porque no hay un incremento grande en la demanda, eso hace que el cierre de las DNP no tenga un efecto en el mercado, en este momento no va tener una incidencia en el desabastecimiento, porque hay una disminución severa del consumo”, sostuvo Jarquín.

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La DNP hasta el 12 de diciembre, es decir antes de las sanciones de Estados Unidos, era la principal importadora de productos terminados de petróleo (diesel, gasolina súper y regular), pero al quedar muerta financiera y operativamente, el régimen tuvo que reformar la ley, para poder vender los inventarios que le quedaban.

La última actualización del informe de hidrocarburos del Ministerio de Energías y Minas (MEM), hasta septiembre del año pasado, indicaba que DNP Petronic estaba registrando caída en sus ventas a través de estaciones de servicios de, 5.75 por ciento en la súper; -2.11 por ciento en la regular; y una merma del 12.85 por ciento en diesel, el combustible de mayor consumo a nivel nacional.

Con ello, en términos globales hasta septiembre DNP acumulaba una caída en estaciones de servicios de 9.7 por ciento, situación que provocó que la empresa ligada al orteguismo perdiera terreno en el negocio al menudeo, cuyo espacio fue ganado por Puma Energy, que aumentó su participación casi al mismo ritmo de pérdida de la petrolera orteguista.

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Sobrevive del sobre precio

Pero además  Arévalo indica que pese a las sanciones a  DNP, el escenario de sobre precio en los combustibles no ha cambiado, pues las petroleras siguen abusando con los ajustes que hacen a los combustibles.

“En las dos últimas semanas los precios de ventas bajaron menos que los precios internacionales, lo que indicaría que los distribuidores podrían estarse preparando para una baja en la demanda de combustible que se vería afectada en las próximas semanas al disminuir las actividades económicas en función de las medidas que se tomen por el coronavirus y el tiempo de duración, pero las petroleras aún tienen un sobre precio de venta que pueden bajar”, explicó Arévalo.



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