“El pueblo ecuatoriano y sus autoridades pueden estar tranquilos”. Fue la expresión del comandante general del Ejército, Luis Altamirano, ante la pregunta de un posible escenario de movilizaciones en el país, similar al ocurrido en octubre pasado y que dejó pérdidas humanas y económicas. Altamirano señaló que las Fuerzas Armadas, en especial el Ejército, está capacitado para las misiones que le sean encomendadas.

En enero, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concluyó que durante el paro de octubre hubo una “reacción violenta” y “uso desproporcionado de la fuerza por parte de agentes policiales y militares”. ¿Realmente fue así?

En primer lugar hay que tomar en consideración que el uso progresivo de la fuerza es un término que tradicionalmente ha sido aplicado para las actividades de carácter policial. Se aplica para las fuerzas militares cuando estas actúan en el orden interno. El Código Orgánico Integral Penal (COIP) señala tres elementos: necesidad, proporcionalidad y legalidad. Se conoce como las normas de comportamiento.

¿Qué contemplan?

Las normas de comportamiento nos permiten regular la conducta del soldado frente a situaciones de riesgo o de peligro al que él es sometido. Tenemos que ser responsables quienes estamos al mando de la misma y también somos responsables de las disposiciones que cumplimos. Entonces nos movemos en ese marco y para eso disponemos de un manual de derechos de las operaciones militares en donde se establecen fases para el uso progresivo de la fuerza. Es un tema realmente complejo.

¿Por qué es complejo?

Porque se requiere profundizar en la legislación nacional para poder garantizar que las fuerzas encargadas de mantener la paz y hacer cumplir el derecho dispongan de instrumentos legales que nos permita en esa racionalidad de que las fuerzas militares puedan apoyar de manera complementaria a la Policía Nacional, porque así lo establece en la Constitución.

Entonces, ¿las Fuerzas Armadas están preparadas para un posible nuevo escenario de protestas, similar o no al de octubre?

La misión de las Fuerzas Armadas no es una misión que se improvisa. Nosotros permanentemente revisamos nuestras actuaciones y es parte del crecimiento de la institución, tomamos los correctivos en el caso de errores y buscamos replicar los aciertos en el caso de que estos puedan traer resultados positivos. En ese sentido, yo creo que el pueblo ecuatoriano y sus autoridades pueden estar tranquilos porque las FF. AA., y particularmente hablo por el Ejército, mantiene capacidades necesarias para apoyar en el marco de la legalidad aquellas misiones que sean impuestas en este contexto.

¿Existe un plan de defensa?

Tenemos planes de equipamiento que están enmarcados en la planificación estratégica institucional que tiene objetivos de corto y largo plazo. En la actualidad, el Ejército está lanzando un Plan de Transformación Militar.

¿Cuándo se inició este plan y en qué consiste?

Se inicia en agosto de 2018 y se vino presentando al mando institucional y ahora con miras de ser revisado y aprobado por el Ministerio de Defensa. Este se alinea a las políticas de defensa, pero busca reformas importantes en su diseño, estructura, en la definición de capacidades… Es un plan que tiene un horizonte de doce años y está dividido en cuatro etapas, pero cuya base es la cultura de la organización.

¿El plan solo gestiona equipamiento y preparación de unidades?

Sí, pero no todo es equipamiento. Hay algo que es fundamental como desarrollo del talento humano. (I)




Cortesia El Universo