Los presos del procés pasarán el fin de semana en sus casas en cumplimiento del tercer grado penitenciario. Las juntas de tratamiento de las cárceles donde cumplen condena por sedición ha establecido que a partir de este viernes se ejecute el nuevo régimen concedido a los presos independentistas. Jordi Sànchez, Jordi Cuixart, Oriol Junqueras, Joaquim Forn, Dolors Bassa, Carme Forcadell, Jordi Turull, Josep Rull y Raül Romeva podrán pasar la noche con sus familias tras casi mil noches de encarcelamiento.

El nuevo régimen al que estarán sujetos los presos independentistas establece que deben ir a dormir a prisión cuatro días a la semana y las noches de los fines de semana las pasarán en sus domicilios. En varios de los casos, el tiempo mínimo que deberán permanecer durmiendo en prisión será de 8 a 11 horas, según el comunicado emitido por la conselleria de Justícia. “La normativa prevé que, en el tiempo que pasen fuera de la cárcel, los internos en tercer grado puedan trabajar y tener una participación plena y responsable en la vida social y familiar”. Con esta prerrogativa, y si no hay un pronunciamiento en contra de la justicia, los presos podrán participar de la campaña electoral en caso de que haya elecciones en Catalunya.




Dormirán como mínimo 8 horas en prisión y pueden participar de la vida social y familiar

El pasado 2 de julio, las juntas de tratamiento de las cárceles de Wad-ras, Lledoners y Puig de les Basses concedieron el tercer grado penitenciario a los presos del procés una vez transcurridos los primeros seis meses de cumplimiento de la pena. Y justo esta semana, la conselleria de Justícia ratificó la decisión con lo que solo faltaba que las cárceles estableciera los horarios de aplicación.

El Servicio de Clasificación de la conselleria de Justícia avaló una semana después la propuesta de tercer grado elaborada por las prisiones sin llegar a agotar los dos meses de plazo de los que disponía. La fiscalía anunció que presentaría recurso en contra de la semilibertad de los presos al considerar que debería haber transcurrido la mitad de la condena para poder optar al tercer grado. En el caso de que el juez de vigilancia penitenciaria ratifique el nuevo régimen de los presos el recurso de la fiscalía se elevaría al Tribunal Supremo que debería pronunciarse y cuya orden sería ejecutiva desde el primer momento.

Cortesia de La Vanguardia

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