La caída en picado del turismo internacional en Barcelona está teniendo múltiples consecuencias. Los museos sustentados por el Ayuntamiento de la capital catalana no se han librado de los efectos del tsunami de la pandemia sobre la economía y están viendo reducidos prácticamente a la nada sus ingresos en taquilla. Y es que, según revela la explotación de los datos de visitantes del año pasado en 15 museos municipales, prácticamente siete de cada diez personas que visitaron estos equipamientos culturales en el 2019 residían en el extranjero.

El informe elaborado tras la declaración del estado de alarma indica que el 68,8% de los visitantes de estos museos (no incluye el Picasso, con mucha diferencia el más frecuentado por los turistas) procedía de otros países. El público local únicamente representó el 16,4%, mientras que el del resto de Catalunya supuso el 7,9% del total y el del resto de España significó tan solo el 4,6% de los más de 3 millones de personas que pasaron por esta quincena de museos. Las comunidades autónomas que aportaron más público a este ramillete de instalaciones, que abarcan desde la más frecuentada (el castillo de Montjuïc) a la más exclusiva (la sede del Museu Etnològic i de Cultures del Món de la montaña olímpica), fueron por este orden Madrid, Valencia, Andalucía, Baleares y Galicia.




Museo Picasso aparte, el castillo de Montjuïc es la instalación que más atrae al público internacional

Las facilidades que el Ayuntamiento de Barcelona pone para intentar captar público local –con multitud de descuentos, promociones y entradas gratuitas– no se ha traducido hasta la fecha en un incremento de este tipo de visitante, una circunstancia que podría cambiar en estos tiempos de excepcionalidad. Dos factores explican esta inversión de tendencia que se notará en el balance del 2020: la práctica desaparición del turismo extranjero y el redescubrimiento que los barceloneses están haciendo de su propia ciudad. La Vanguardia se hacía eco de ello en su edición del pasado domingo, en la que se explicaba como lugares de extraordinario atractivo turístico como la Sagrada Família, la casa Batlló, el Park Güell, la Pedrera o el teleférico Montjuïc, ante la falta de visitantes internacionales, se están abriendo de par en par al público local. Algo parecido puede suceder con estas quince instalaciones, analizadas a partir de más de 30.000 entrevistas realizadas por la empresa Gesop desde enero hasta diciembre del año pasado.

De todos los equipamientos analizados el Museu de Ciències Naturals del Fòrum, el edificio triangular de color azul que acaba de estrenar cubierta verde, es el que menos dependencia tiene del visitante internacional. Aún así, una de cada tres personas que pasaron por sus instalaciones el año pasado procedía del extranjero. En el otro extremo está el castillo de Montjuïc, que tuvo en el 2019 un 84,3% de visitantes foráneos. Algo parecido sucede con la Fundación Miró, donde también ocho de cada diez visitantes fueron extranjeros, o incluso con el recinto romano y medieval del Museu d’Història de Barcelona (Muhba) de la plaza del Rey, con un 79,2% de público internacional.



Se da la circunstancia de que el turista extranjero más interesado por conocer este patrimonio histórico y artístico de la capital catalana es, en términos absolutos, el estadounidense. Barcelona echará especialmente en falta este año este mercado, uno de los que por ahora tiene vetado su ingreso en España por la alta incidencia que la Covid-19 sigue teniendo en aquel país. En el 2019, Estados Unidos ocupó el cajón más alto del podio entre los países emisores de más visitantes a Barcelona.



Cortesia de La Vanguardia

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