Era marzo, la pandemia se intensificaba en Irán, el trabajo escaseaba y el aburrimiento de pasar horas y horas en casa llevaron a Hamid a investigar qué era eso de las apuestas online. “Me mató la curiosidad”, dice. No sorprende.

Las promociones de estas páginas saltan cada vez que se abren páginas de internet en Irán que además son promocionadas por algunos de los instagramers más famosos del país, especialmente músicos, muchos de ellos raperos, que han convertido el juego en alternativa para aliviar los problemas económicos. Que no son pocos en Irán.

Son hombres, por lo general. Viven mayoritariamente en Turquía y España y su objetivo es apuntar a un grupo de la población iraní joven que aspira a tener el estilo de vida que ellos representan: dinero, mujeres y éxito. “La mayoría de los que juegan no son jóvenes ricos o acomodados, esos apuestan en otros escenarios, los que vienen a estas páginas son jóvenes con menos dinero o de pueblos y ciudades más pequeñas”, explica Hamid, que investigó en ocho páginas diferentes antes de encontrar la fórmula para no perder.



Eso es lo que argumenta este productor audiovisual freelance, que asegura que todo tiene una fórmula matemática. Al menos Bomb Crash, que es el juego que él, y miles más, prefieren. Otros se van por el póker, o por las apuestas de futbol o cualquier otro deporte. “Esto está hecho para gente que solo se lanza a apostar y no piensa mucho. De allí que pierdan”, cuenta Ali, otro usuario habitual que como Hamid tiene 28 años y que pide no dar su apellido.

Pero las páginas en las que el ingreso mínimo está alrededor de los 20.000 tomanes, algo menos de un euro, son las más populares. “Cuando me concentro puedo llegar a ganar cuatro millones de tomanes –alrededor de 150 euros– en media hora”, confirma Hamid que asegura que cada vez ve a más gente conectada.

El que las apuestas sean cada vez más populares en Irán no significa que sean permitidas. Los juegos de azar están prohibidos desde la victoria de la Revolución cuando las cartas de la baraja eran tan perseguidas como el alcohol. Esto ha cambiado en cuatro décadas. Las barajas se venden hasta en los semáforos, aunque el juego sigue siendo parte del mundo subterráneo.


Irán prohíbe el juego pero es incapaz de evitarlo en la red, una vía en la que existen conexiones españolas

El ciberespacio ha abierto las puertas a un mundo hasta entonces vetado para la población iraní.  Incluida la difusión de la información libre, que es la que permite a estas páginas existir. Es a través de las redes sociales que se anuncia cada vez que tienen que cambiar de nombre a las páginas después de haber sido bloqueadas por las autoridades. Algo que sucede con frecuencia. Es a través de estas redes que se obtiene el número de las cuentas bancarias a la que hay que consignar el dinero. “Voy a revelar el origen de estos portales muy pronto. Estamos analizando y lo diremos cuando llegue el momento”, aseguró hace menos de un año el ministro de Comunicaciones, Mohamed-Yavad Azari Yahmori que resaltaba que esas transacciones financieras provenientes de las apuestas se hacían a través del sistema bancario iraní. Hasta hoy no se ha pronunciado.



Pero cada vez hay más información de cómo funcionan. Ali, como se identificaba un extrabajador de uno de estos portales, contaba días atrás en Hamsharionline que la operación de estas páginas se dirigía desde un país extranjero, generalmente Turquía o Armenia, y que los diferentes grupos de trabajo se coordinaban a través de Skype, pero nunca con las cámaras abiertas. Su trabajo era “asesor de comunicación”, lo que significa estar atento a la comunicación con los clientes para tomarles los datos –número de carnet de identidad y cuenta bancaria- y darles el número de la cuenta a la que deben transferir. Estas cuentas están dentro de Irán y las alquilan a personas naturales por cierto número de días.

“Otra opción cada vez más frecuente es comprar con criptomoneda, lo que hace aún más difícil el rastreo”, contaba Hamid que mostraba cómo era de fácil comprar este tipo de moneda en la web y luego transferirla a la página. La policía contra el crimen ciberespacial ha advertido en muchas ocasiones que estas páginas son fraudulentas y cada vez ponen más esfuerzos para controlarlas, pero el número de apostadores demuestra que no está siendo fácil. El mayor golpe lo habrían dado en mayo cuando la policía española, siguiendo una orden de captura de la Interpol, detuvo en Málaga a Pooyan Mohtari, un músico de 30 años con más de 3.4 millones de seguidores en Instagram y dueño de una página conocida como Hazarat. Hoy está en libertad.



Pero él no es el único, como él hay otras figuras muy conocidas en el país incluido el hijo del exembajador de Irán en Venezuela en tiempos de Mahmoud Ahmadineyad, Sasha Sobhani. Detrás de todo este grupo se señala a otro joven conocido como Montiego, también con millones de seguidores que junto con su padre son señalados como los líderes en este negocio. Todos ellos, según muestran en sus redes sociales, viven o pasan mucho tiempo en España.

“Es muy fácil volverse adicto a esto y pensar que te puede solucionar la vida. Yo trato de controlarme, pero cada vez que estoy corto de dinero, apuesto”, concluye Hamid.



Cortesia de La Vanguardia

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here