La semana pasada escribí sobre el preocupante y sensible tema del futuro de la Reserva Nacional de Paracas, con la esperanza de que se vaya a poner freno a la desmedida idea de que transporte, se almacene y se exporte concentrado de minerales y con la catástrofe que podría darse en nuestra preciada bahía y su fauna silvestre. Tema al que con seguridad ya volveremos.

Retrocediendo hace dos semanas, en el artículo que llamé “Bumerán” traté de llamar la atención sobre la falta de prevención y de la defensa de la Costa Verde en caso se presente un megasismo acompañado de un tsunami. También me réferi a las gravísimas consecuencias que podrían resultar con la cuantiosa pérdida de vidas humanas y de bienes materiales. Concluí el artículo expresando que “el mal que causamos es como un bumerán, siempre regresa hacia nosotros”. Pero felizmente la sentencia también se puede emplear para dirigirlo hacia algo positivo. Esta vez me quiero referir a la “otra cara de la moneda”, cuando hace poco más de un par de semanas el Directorio del Proyecto Costa Verde (APCV) aprobó por unanimidad el proceso de Ratificación y Adjudicación de Derechos del Proyecto de Creación del Parque Bicentenario que se establecerá en el acantilado Armendáriz de Miraflores. Cabe indicar que la sesión del consejo directivo contó con la participación de los seis distritos ribereños: Barranco, Chorrillos, Magdalena, Miraflores, San Isidro, San Miguel, además de un representante de Invermet. Tremenda y grata iniciativa para contribuir con el esparcimiento, el deporte y el turismo, y que además destacará a todas luces en la mejora urbanística de Lima.

Este innovador proyecto será financiado por el Gobierno central con una inversión de alrededor de 22 millones de soles. Se empezará a construir en breve tiempo en homenaje a los 200 años de la independencia nacional y se concluirá para Fiestas Patrias del 2021. Estamos a un año de que esta magnífica noticia se convierta en realidad, y por lo visto dicha idea se convertirá en un importante hito urbano de la ciudad. El área a ocupar en el acantilado de Armendáriz será de aproximadamente cuatro hectáreas y contará con un jardín botánico al aire libre, seis plazas, ocho miradores, senderos, entre otros, y con ello, además, ayudará a estabilizar los taludes en caso de un fuerte sismo, evitando posibles deslizamientos del acantilado. Al respecto, solo me cabe anotar que es una pena que el proyecto del Parque Bicentenario no contemple un acceso peatonal directo hacia la playa, lo que a mi parecer hubiese redondeado el proyecto de manera impecable. No solo por una de accesibilidad necesaria hacia el mar, sino porque en esa zona y en muchas otras no hay manera de escapar hacia arriba en caso de un tsunami, y ojalá se contemple en el futuro.

Ante esta grave desatención, hace unos días recorrí en auto los veinte y tantos kilómetros de distancia de la Costa Verde desde el Club Regatas en Chorrillos hasta el límite de los distritos de San Miguel y La Perla para contabilizar y comprobar el estado de los puentes peatonales con las escaleras que coronan la parte alta del malecón, cayendo en la cuenta que solo existen “catorce” salidas de escape, dos de ellas inconclusas. Comprobé además que las distancias entre las salidas son muy distantes para escapar ante la eventualidad de un sismo y de un posible tsunami. Lo mínimo sería contar por lo menos con salidas de escape cada mil metros, es decir, un poco más del doble de los escapes peatonales existentes, de tal manera que las personas que se encuentren atrapadas por el sismo puedan escapar con éxito en caso se active una alerta de tsunami.

Ante esta terrorífica realidad podríamos deducir que solo los deportistas se podrían salvar por las distantes e insuficientes escaleras de escape, y como resultado tendríamos a la mayoría de los transeúntes en serio peligro por sus vidas. ¡Señores autoridades, atiendan esta urgente necesidad, ya es hora de actuar!

Cortesia de La Republica

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