Para fabricar un par de zapatos suelen emplearse hasta cinco tipos de pegamento en la suela, según ha contado Patricia Rosales, fundadora de Starlei, una marca de zapatillas que mezcla la responsabilidad con el medio ambiente y la personalización. Y es que su calzado sin pegamento en la suela puede ser fabricado parcialmente por el consumidor desde casa.

¿Cómo es posible? Pues, para empezar, el calzado de Starlei está fabricado con un sistema de unión de piezas que permite la confección de calzado sin pegamento. De este modo, el cliente puede seleccionar el color de hilo preferido y unir ellos mismos la suela al calzado. La empresa manda las zapatillas adquiridas con unas instrucciones para hacerlo de forma sencilla, aunque también existe la opción de comprarlas ya terminadas.

Eso sí, resulta más económico optar por la opción de terminar el calzado uno mismo en casa que adquirirlo ya listo para ser usado. En este último caso, los modelos de Starlei suelen rondar los 60-80 euros pero cuando el cliente prefiere coser él mismo los materiales el precio desciende hasta los 45 y los 65 euros por par.

Las suelas de estas zapatillas, que son “made in Spain” y se hacen en Almería, se componen de TR. En su totalidad están fabricadas con un 70 % de materiales reciclados, según afirma la marca. La parte superior es de piel o de textiles reciclados en su línea vegana, aunque también incluirá pronto materias primas procedentes de plásticos PET.

De momento, con medio año en el mercado, solo hay disponibles dos modelos clásicos y unisex, aunque cada cliente puede elegir el color de cada una de las partes del zapato, lo que hace que las combinaciones posibles sean numerosas. Venden exclusivamente a través de su página web y tienen un tiempo de entrega de solo tres días.

Fotos | Starlei



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