La muy anunciada apertura de fronteras exteriores de la Unión Europea que empieza mañana será extremadamente limitada. Muchos de los grandes, como Estados Unidos, Rusia y Brasil quedan fuera, China solo entrará si aplica la reciprocidad, es decir si deja entrar a los europeos, y se incluye a un único país de América Latina, Uruguay.

Es el acuerdo provisional al que, después de múltiples reuniones, han llegado los embajadores de la UE y que ahora será sometido a voto a través de un procedimiento escrito que termina hoy a las 12 del mediodía. Es el límite del tiempo si hay que abrir las fronteras para estos países a las doce de la noche. Esta recomendación, que se espera que consiga la mayoría calificada necesaria para aprobarse, no es legalmente vinculante. Cada país tiene competencia absoluta sobre su frontera externa. Por tanto, la recomendación no obliga a nadie, pero políticamente hay un gran interés de todos para que la UE muestre su capacidad para coordinarse en la apertura de fronteras.




Entran Marruecos, Argelia y Túnez, y China únicamente si aplica la reciprocidad a los europeos

En la lista también están tres países del Magreb, Marruecos, Argelia y Túnez; dos de los Balcanes, Serbia y Montenegro; además de Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, Tailandia, Georgia y Ruanda. Dado que es una recomendación, no se descarta que se interprete como una lista de máximos y que algunos países de la UE puedan vetar por ejemplo la entrada a ciudadanos procedentes de los países que no apliquen la reciprocidad. Podría ser el caso de Marruecos, Túnez y otros que actualmente no dejan entrar a ciudadanos procedentes de la Unión Europea.

Las dificultades para conseguir el acuerdo ahora sometido a aprobación han sido enormes. Había que combinar criterios epidemiológicos, que son la base de la decisión, con los equilibrios políticos de cada uno de los socios de la UE. Es por ello que la lista inicial, que arrancó con una cuarentena de nombres potenciales, ha quedado reducida a solo 15. También ha influido en ello el número de rebrotes que se han producido en distintos países durante los últimos días.

El criterio esencial que se ha aplicado es la situación de la pandemia en cada país tercero, el de valorar si el número de infecciones por cada cien mil habitantes está cerca o por debajo de la media europea en los últimos 14 días. A esta indicación, se le añade la valoración sobre la tendencia seguida respecto a períodos anteriores, y también su capacidad para realizar test, trazabilidad, y aplicar medidas de contención. Un elemento adicional, que ha consumido buena parte de los debates, es la fiabilidad de los datos proporcionados por cada país, dado la falta de garantías que presentan en muchos casos las cifras oficiales.



Una vez aprobada y aplicada esta primera apertura de fronteras el miércoles, se revisará cada quince días para incluir o suprimir a países de la lista.

Dejar a Estados Unidos fuera de la lista no ha sido una decisión fácil, pero los datos de la pandemia son tan abrumadores que no había argumentos para intentar justificar una excepción. Además, los europeos recuerdan como, en marzo, Washington les cerró las fronteras de forma unilateral y sin aviso previo. También se apunta que, al ser la lista de países aceptados tan reducida, se disminuyen las posibilidades de provocar respuestas negativas.

Lo que se plantea también es dejar la puerta abierta a los viajeros con necesidades o funciones esenciales. Por necesidades, se entienden imperativos familiares; y por funciones, categorías como la de diplomáticos, expertos en el campo de la salud, especialistas altamente cualificados, trabajadores transfronterizos, empleados de transporte y trabajadores temporeros en la agricultura y estudiantes.

La coordinación en el conjunto de la UE sobre la reapertura de fronteras exteriores es también esencial porque ya se ha restablecido la libre circulación en toda o gran parte de la zona Schengen, con lo que una divergencia en la selección de los países con los que se levanta la frontera podría llevar a dificultades internas. Lo que sí sería factible es considerar la lista de 15 como de máximos, con la opción de los estados para limitar más las entradas. Por ejemplo, en función de la reciprocidad que se aplique.




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Cortesia de La Vanguardia

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