Sungjae Im no puede creer lo que hizo la pelota en el par 3 del hoyo 7 en México Crédito: USA Today Sports

Los fuera de límite, los búnkers y los roughs de canchas británicas, las lagunas, los árboles que obstaculizan la visual y no dejan practicar un tiro limpio, las propias ansiedades, la irregularidad, el manejo de la presión. ¡Los rivales! Tantos obstáculos tiene un jugador de golf en cada una de sus vueltas de 18 hoyos que garantizar un score cuando se paran en el tee del 1 es una utopía.

En México, esta semana se está desarrollando el
México Championship, válido para el
PGA Tour y con US$ 10,5 millones en premios. Muchas figuras del circuito participan, como Bubba Watson,
Bryson DeChambeau (líder luego de los primeros 36 hoyos, con 131 golpes), Rory McIlroy, Louis Oouisthuizen, Sergio García, Jordan Spieth. Pero la jugada de la segunda jornada no fue de ninguno de ellos. El hombre del tiro mágico fue el surcoreano
Sungjae Im, que comparte el 22° lugar con 141 goles.

¿Qué hizo de especial Sungjae Im? Cuando se paró en el tee del par 3 del hoyo 7, de 222 yardas, nada en particular llamaba la atención. Hasta que impactó, la pelota empezó a volar, pero para su pesar no pudo superar de aire la laguna que precedía al green. Pesar que le duró un segundo, no más de dos, al observar, perplejo, como la pelota se impulsó desde el agua y entró en el green. No puede hablarse del clásico “efecto patito” cuando se arroja una piedra al agua: esta pelota rebotó como si abajo hubiese piso de cemento.

Las especulaciones sobraron. El sonido de la entrada en el agua pareciera confirmar que la profundidad no era demasiada y que la pelota rebotó con fuerza, pero todos celebraron la insólita acción. Y Sungjae Im, con dos putts, pudo sellar el par en ese hoyo 7 en el que la historia pudo concluir mucho peor.

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