La pandemia del coronavirus va a incrementar aún más la demanda de profesionales que ya eran altamente solicitados en el mercado laboral: sanitarios, para reforzar el sistema de salud, e ingenieros, por la aceleración de los procesos de digitalización. Los estudiantes que optaron por estas especialidades son los que, cuatro años después de licenciarse, antes encuentran trabajo, en empleos de su ramo, y más ganan respecto a compañeros que iniciaron otros grados.

Esta es una de las conclusiones del estudio
U-Ranking 2020, elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) y la Fundación BBVA, y que fue presentado ayer por Joaquin Aldás y Francisco Pérez. “El 40% de las oportunidades laborales –explica Pérez– tienen que ver con especialidades stem (acrónimo de Science, Technology, Engineering and Mathematics), titulaciones muy exigentes, con tasas de inserción elevadas y bases salariales altas, pero que son escasamente elegidas por los jóvenes”. Ocurre lo mismo con las sanitarias, cuya demanda como estudios no llega a los dos dígitos.




La UPF se encuentra un año más en primer lugar, por su nivel de investigación y la calidad de su docencia

Los titulados en Ciencias de la Salud (Medicina, Óptica y Farmacia van en cabeza) ganaban en 2018, cuatro años después de obtener el título, una media de 28.286 euros y su tasa de inserción en un trabajo sanitario era del 76%. Los ingenieros y arquitectos encontraron trabajo de su especialidad en un 68% (no constan autónomos) y su salario, según la Seguridad Social, era de 28.894 euros. El crecimiento de las ingenierías podría lograrse en los próximos años si crece la demanda de las mujeres.

La empleabilidad de las Ciencias Sociales y Jurídicas, ámbito que eligen el 56% de los jóvenes, es del 50% y los sueldos están situados en torno a 24.880 euros. Artes y Humanidades es todavía menor en los dos indicadores. Los que eligieron Turismo, Bellas Artes, Geografía o Comunicación les costó más encontrar trabajo y ganan menos.

Titulaciones universitarias
(Anna Monell)




“Estos son indicadores importantes no para negar que se estudie una vocación definida sino para que tener información antes de decidir”, señaló Pérez, director de Ivie. Las carreras sanitarias se estudian mayormente en la pública que, salvo estas titulaciones, obtiene una puntuación 4 puntos menor en cuanto a empleabilidad. Según este estudio, las privadas ofrecen una mejor docencia y mayor inserción laboral (afiliación a la Seguridad Social 4,5 puntos por encima). Aunque este dato podría estar distorsionado por el hecho de que las privadas se especializan en ciertos grados (economía o derecho) y no ofrecen títulos sin demanda laboral como sí lo hacen las públicas. También influiría, según su autor, el nivel socioeconómico de los alumnos y la red de contactos de sus familias.

El estudio de empleabilidad acompaña al informe anual tradicional de las universidades españolas en el que destacan los campus catalanes. La Pompeu (UPF) se encuentra un año más en primer lugar, por su nivel de investigación y la calidad de su docencia. Va seguida de la Universidad Carlos III, la Autònoma de Barcelona (UAB), la Politècnica de Catalunya (UPC) y la del País Vasco (UPV). Todas son instituciones públicas, que presentan mejores resultados en términos de investigación con 46 puntos de diferencia (volumen de artículos publicados, citas… etcétera). Solo en términos de investigación hay 5 campus catalanes, todos los mencionados además de la Rovira Virgili (URV) y la de Barcelona (UB).



En docencia, no obstante, las universidades privadas superan a las públicas por una mayor “orientación” y “personalización” de sus alumnos así como un seguimiento tras su licenciatura. Además son más pequeñas y ágiles por lo que se adaptan mejor al mercado. Este ranking está encabezado por Mondragón, seguida de la Carlos III y Navarra. Entre las diez primeras también se encuentran la UPC y la Ramon Llull (URL).



Cortesia de La Vanguardia

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