La feria de arte y antigüedades más grande del mundo abre en Nueva York

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Foto Archivo

¿Qué tienen en común el “Retrato con máscara de oro” de la artista contemporánea Marina Abramovich y una cabeza de hombre del periodo helénico? Aparentemente nada, pero el encuentro entre los dos lo hace posible Tefaf Fall.

Tefaf es la mayor feria de arte y antigüedades del mundo; nació hace 33 años en Maastricht (Países Bajos) y desde hace tres años tiene sede también en Nueva York, con dos citas en la primavera y en el otoño.

Ayer tuvo lugar la inauguración de Tefaf Fall, a la que acudieron coleccionistas, galeristas, filántropos, representantes de las grandes instituciones de arte, curadores, anticuarios y profesionales del mundo del arte.

Una pequeña parte de Holanda se traslada a Nueva York con ocasión de esta feria: las flores que envuelven el recinto ferial – Park Avenue Armory- vienen de ese país; el diseño de la feria es obra del mismo arquitecto de la feria Maastricht, Tom Postma, y también está aquí la tradición de abrir y degustar las ostras en el primer día de feria -un grupo identificado como Ostras Red Oyster se mueve por los pasillos brindándolas al público.

Las galerías han traído piezas exclusivas que han pasado por el proceso de revisión que identifica a Tefaf, se trata del vetting, una serie de comités que realizan un análisis detallado, histórico y técnico, para verificar la calidad, autenticidad y estado de conservación de cada pieza.

Coleccionistas, galeristas y visitantes coinciden en que todo lo expuesto en Tefaf es de la mayor calidad. Por los pasillos se pueden ver grandes obras de joyería, exquisitos muebles coloniales, de grandes arquitectos de comienzos del siglo XX y de art decó; pinturas y esculturas de algunos de los mayores artistas de la historia del arte; antiguos bustos grecorromanos; esculturas en metal de Asia; esculturas africanas de madera con incrustaciones de metal; piezas de plata de América Latina; manuscritos antiguos, algunos de los cuales son previos a la invención de la imprenta.

Este año, la propia feria y varios galeristas han promovido una suerte de diálogos entre obras clásicas y contemporáneas. Así, varias de las 90 galerías que participan, conviven en grupos de dos en los salones históricos del Armory, y su stand integra arte de distintos periodos. Es así como frente al retrato de Abramovic está una cabeza del periodo helénico que presentan las galerías Sean Kelly y Charles Ede; ahí mismo se puede ver un antiguo relieve egipcio de piedra con un jeroglífico ante la obra digital de una partitura de Idris Khan, en un diálogo de lenguajes en dos formatos totalmente opuestos. A unos cuantos pasos, la galería Influence propone encuentros entre la cerámica de Pablo Picasso y esculturas antiguas de madera y mármol. Más adelante, en el stand de las galerías Mayoral y Cahn comparten espacio Joan Miro y una figura de mármol de Pan de la primera mitad del siglo I d. C., así como bronces antiguos y las esculturas de Eduardo Chillida.

“Lo que nos puede mostrar este diálogo es que a lo largo de cinco mil años el arte no ha cambiado tan drásticamente”, explica el galerista Thomas Kelly.

Es una idea que comparte el galerista de Barcelona Jordi Mayoral, que presenta obras de Joan Miró, Eduardo Chillida, Manolo Millares, Antoni Tàpies y Antonio Saura. “Son artistas actuales, pero también clásicos… Creo que lo que busca Tefaf es la excelencia, en un momento estos artistas explicaron grandes temas de la humanidad, son clásicos y siguen siendo vigentes. Aunque la galería Cahn, de Basilea, presenta obras distintas a las nuestras (de arqueología), la calidad siempre caza. La historia del arte al final la continuación de un camino para que otros puedan seguir caminando”.

Jorge Coll, quien hace cinco años adquirió la galería Colnaghi, especializada en arqueología, resalta cómo en los últimos años, en distintas ciudades y ferias –Nueva York, Londres, Venecia – “el gusto por coleccionar no está tan identificado en coleccionar en una sola materia sino que se colecciona en los diferentes campos”. Para él, esta propuesta de que convivan periodos tan distintos no sólo marca una estética sino que crea las directrices de cómo la gente puede coleccionar y buscar oportunidades en diferentes categorías.

Nanne Dekking, presidente de Tefaf global, dice en entrevista que a través del tiempo han visto que muchos coleccionistas de larga data combinan sus colecciones y que estas colaboraciones en la feria ofrecen una mirada fresca a los visitantes norteamericanos que están acostumbrados a las ferias de arte contemporáneas.

“Lo especial fue invitar a las galerías de arte contemporáneo y moderno y hacer una suerte de yuxtaposición de disciplinas con el objetivo de buscar a un público más joven que se entusiasme también por los maestros antiguos. Esa combinación de lo nuevo y antiguo es novedosa, las galerías están entusiasmadas”.

Otras de las grandes obras que se presentan este año son una pieza imperial de Fabergé; también se encuentran esculturas de Joan Miró aunque el artista es más conocido por sus pinturas, que es presentada por la galería La Béraudière; Lillian Nassau oferta una chimenea de hierro única de Laurelton Hall de 1882; Eguiguren Arte de Hispanoamérica oferta un óleo del siglo XVII de la Virgen María con Jesús, de Perú, que es otro de los llamados Highlights de Tefaf.

Nanne Dekking destaca que las galerías especializadas de Tefaf están consideradas como las mejores en sus respectivas disciplinas, que abarcan 7000 años de historia del arte.

Jorge Coll, habla de otro de los temas claves en este tipo de ferias, el del comercio del arte antiguo: “Los límites están muy claros, hay leyes y tienes que tener referencias, saber de dónde han venido las cosas; lo que hice al empezar el departamento de arqueología fue contratar a Carlos Picon, que fue el jefe de arqueología en el MET por 30 años. Tenemos piezas de la Edad de Bronce, del Centro de Europa, luego greco-romanas, y hay controles de distribución a partir de 1970 (por la Convención de la Unesco para controlar el tráfico de piezas). Tienes que tener los chequeos. Lo mismo para arte colonial de México y otros países. Las leyes, son las leyes”.

Nanne Dekking, presidente de Tefaf global,  compara las ferias de Tefaf en Maastricht y Nueva York. “Tefaf Maastricht tiene el objetivo de mostrar lo mejor de cada disciplina del arte y todo a la vez y en un mismo espacio. En Nueva York el espacio más limitado, pero se trata de mostrar el espíritu de Maastricht en esta yuxtaposición que hemos propuesto”.

Y acerca del futuro dice: “Hace tres años, el arte contemporáneo  era la categoría más floja; y el objetivo era reforzar esa categoría. Maastricht ya tiene las mejores galerías de arte contemporáneo, pero nunca va a aspirar a ser Art Basel porque su sello distintivo es mostrar todo, y que la gente aprenda, vea otras cosas. Muchos coleccionistas y galeristas están anquilosados, aislados en sus categorías, y Maastricht hace énfasis en un marco más amplio”.