Las carreras de caballos fueron autorizadas nada más terminar el confinamiento en Francia, una prueba de su importancia económica y social. En la región de París hay ocho hipódromos, y más de 230 en todo el país Las apuestas hípicas llegan a los 9.000 millones de euros anuales.

La pasión ecuestre francesa se traduce en el número de practicantes federados. La equitación es el tercer deporte, después del fútbol y el tenis, y el primero por lo que respecta a las mujeres. Los paseos a caballo son muy populares entre familias y grupos de amigos.

Los defensores del caballo subrayan los beneficios de la equitación para preservar el paisaje y dinamizar las zonas rurales, además de sus efectos terapéuticos. Este verano, con las restricciones a viajar y la promoción del turismo interior, puede vivir un auge de las instalaciones ecuestres.



Cortesia de La Vanguardia

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