Jubilados hacen malabares con las paupérrimas pensiones que les entrega el INSS. Calidad de vida de abuelos se ha deteriorado por duras medidas

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Aunque muchas personas ansían llegar a la edad de jubilación, lo cierto es que en Nicaragua cada día es menos atractiva esa idea, debido a que en los últimos años se han recortado significativos beneficios a los jubilados y en las últimas reformas a la Seguridad Social estos han estado en el blanco de los ajustes: pensiones achicadas, menos cobertura médica y otros beneficios perdidos.

Esa situación ha deteriorado gravemente la calidad de vida de los que han trabajado casi toda su vida para seguir una pensión, la que cada vez alcanza menos para vivir con las condiciones económicas mínimas que los mantenga lejos de la miseria, que golpea a más del 25 por ciento de la población nicaragüense.

Entre las víctimas de los bruscos ajustes que el régimen de Daniel Ortega ha hecho en la Seguridad Social se encuentra Ernesto Aguirre, quien tiene 69 años de edad.

La decisión arbitraria de cambiar la tasa de revalorización de las pensiones ocasionó que Aguirre este mes recibiera una pensión de 7,333 córdobas, es decir 213 córdobas más que la que obtuvo en noviembre.

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Ese ajuste, equivalente al 3 por ciento, resultará insuficiente para cubrir la devaluación real de su pensión que fue del 4.836 por ciento y por el que hubiese recibido una pensión actualizada de 7,464 córdobas, es decir 131 córdobas más. Una pérdida de valor que no volverá a recuperar jamás.

Esto representa un golpe para un jubilado que cuando se retiró del mercado laboral invirtió lo que tenía en un negocio de ropa usada, el que se ha visto afectado por la actual crisis política cuya demanda se ha venido abajo. Su situación empeoró aún más por el deterioro que ha sufrido por la diabetes que padece, que ocasionó la pérdida de una pierna.

Por su invalidez debió cerrar el negocio de ropa usada y ahora le tocará sobrevivir solo con los 7,333 córdobas, en un país donde la canasta básica se ha incrementado casi 700 córdobas a raíz de la brutal reforma tributaria que impuso el Gobierno a inicios de este año y que quitó exoneraciones y exenciones a varios productos de la canasta básica.

Con su pensión dice que apenas le da para comprar su medicina, cuya cobertura en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social se ha reducido en los últimos años por la crisis que sufre esta entidad, envuelta en fuertes escándalos de corrupción y malos manejos financieros.

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“Gracias a Dios mis hijos trabajan y me mantiene porque el dinero de la pensión lo ocupo para comprar el tratamiento que en el hospital no me lo dan”, dijo.

Pero las dificultades de Aguerri puede estar afectando a la gran mayoría de jubilados, los que en promedio reciben 5,703.3 córdobas. En Nicaragua hay 218,470 pensionados.

A eso se suma que los pensionados están recibiendo una pésima atención en los centros hospitalarios, hay retraso de las cirugías, exámenes y escasez de medicinas, pero además adquirir otros beneficios como sillas de ruedas o lentes, se vuelto un trámite burocrático.

Doña Liliam Solórzano tiene 68 años, ella retira todos los meses la pensión de su esposo, don Luis Delgadillo, quien está muy mal de salud y tiene que ir al menos dos veces a la semana a hospital a hacerse hemodiálisis.

Ambos viven solos y dado a que la pensión que recibe don Luis se le va en gasto de medicamentos y transporte al hospital, han decidido alquilar una parte de la casa. “Por la gracia de Dios ajustamos para todos los gastos, porque no tenemos ayuda de nadie”, dice.

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Pensiones rezagadas

Difícilmente un adulto mayor puede vivir de su pensión, por eso muchos, aún viejos siguen trabajando informalmente.

En el 2012 el Gobierno desesperado por la creciente crisis del INSS ordenó que las pensiones mínimas ya no se ajustaran al ritmo del salario mínimo, sino del salario promedio de los asegurados al INSS, lo que ha dejado a varias de estas rezagadas.

Al panorama se unen otros factores como el hecho que los adultos mayores aumentan su gasto en salud, y muchos incluso llegan a ser enfermos crónicos.

Recientemente Rigoberto Muñoz, presidente de la Unión Nacional de Jubilados, Pensionados y Adultos Mayores (Unajupam) expresó que hay serios problemas en la atención en los hospitales a los pensionados, se reportan quejas desde maltratos, falta de medicinas y alargamiento de las citas, exámenes y cirugías.

Los datos públicos en el anuario revelan que en el 2018 se despacharon un total de 174,692 órdenes de medicamentos, de las cuales 62,029 órdenes fue dirigida a pensionados.

El creciente déficit del INSS

El economista Róger Arteaga manifestó que si el Seguro Social no tuviera un creciente déficit, los pensionados estarían en mejores condiciones.

“En primer lugar el corazón del problema es la situación financiera del INSS, que se ha complicado más por las decisiones económicas del gobierno, que han provocado desempleo y cierre de empresas, eso hace que la gente se salga de la cotización y cada vez hay más pensionados, entonces eso lo que hace es tensionar las reservas técnicas, que lo ponen en una situación precaria y ese problema es producto de la mala administración del INSS”, dijo Arteaga.

También agregó que el agujo financiero que tiene el Seguro Social pone en riesgo las futuras pensiones y por eso advierte que deben tomarse otras medidas y desligarse de otras actividad que no son el giro de la institución para minimizar los riesgos.


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