Joao Félix no está brillando como se esperaba. El luso ha dejado algunos destellos durante la temporada, en los que se dilucidaba su enorme potencial, pero se ha quedado simplemente en eso en destellos. La afición tenía muchas esperanzas puestas en él y el club desembolsó una millonada para convertirle en el fichaje más caro de su historia. Quizás por eso se esperaba que su rendimiento fuera mayor, pero un año después de su llegada todavía siguen esperando su mejor versión. Y él lo sabe. Su cabreo tras ser cambiado ante el Mallorca era reflejo de ello.

Frente a Villarreal y Sevilla en el Metropolitano o ante el Liverpool en Anfield se vio la mejor versión del joven futbolista portugués. Parecía que comenzaba a arrancar, que por fin había encontrado su sitio en el estilo de Simeone, pero no ha sido así. El parón le ha castigado, venía en un buen momento pero la crisis sanitaria generada por el coronavirus le frenó en seco y tras el mismo sufrió una lesión. Aunque dicha lesión no le impidió estar frente a Osasuna donde anotó dos goles, pero no brilló.

El Atlético pagó 126 millones de euros al Benfica para hacerse con sus servicios. Allí anotó 20 goles en 43 partidos que provocó que le llegaran ofertas de los grandes de Europa, mientras en la presente campaña apenas suma ocho dianas en 34 apariciones. Su porcentaje de acierto es bastante inferior, tiene la pólvora mojada y no encuentra su sitio en el esquema del Cholo. Joao venía de una liga inferior como la portuguesa y un sistema diferente al del conjunto rojiblanco, pero la realidad es que este jugador no se parece en nada al que llegó de Lisboa.

Simeone no ha parado de darle oportunidades y de defenderle en sala de prensa de las críticas, confiando en que el jugador respondiera en el terreno de juego dando un golpe encima de la mesa. Sin embargo, ese golpe de autoridad todavía no ha llegado. El joven jugador luso está llamado a ser una de las grandes estrellas del futuro pero en el Atlético no termina de cuajar. En muchas ocasiones esa necesidad de querer brillar cuanto antes para justificar su elevado coste le hace pecar de un exceso de individualismo, cuando el Atleti es un equipo que destaca por el sacrificio de todos los jugadores.

Más sacrificio

Al 7 rojiblanco le falta todavía ese punto de sacrificio que tienen el resto de sus compañeros, especialmente los Koke, Saúl y compañía, los que han mamado el estilo del Cholo desde el inicio. Su irregularidad le ha llevado ha desatar grandes críticas por parte de la afición.

Lo cierto es que se está acabando la temporada y sus últimas actuaciones sobre el verde demuestran que no termina de arrancar. Todavía tiene cuatro partidos de Liga y la Champions para dar ese golpe encima de la mesa que tanto se le pide, a pesar de su juventud. El Atlético necesita de su calidad si quiere aspirar a conquistar la Liga de Campeones en una ciudad que él conoce a la perfección: Lisboa. Debe empezar a afinar la puntería de cara a puerta para convertirse en el jugador de referencia que se espera que sea, ya que por el momento lleva un año desaparecido.



Cortesia de Okdiario

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