Japón está siendo golpeada fuertemente por la temporada de lluvias, misma que ha dejado al menos 34 muertos y 14 personas desaparecidos así como varias localidades aisladas, ríos desbordados y llamados del gobierno para evitar zonas peligrosas ante el riesgos de derrumbes.

La prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, en el suroeste de Japón, ha sufrido la mayoría de las víctimas y daños por unas intensas lluvias que comenzaron a caer en la madrugada del sábado, con niveles que llegaron hasta los cien milímetros por hora.

Nunca desde que se tienen registros se había anotado semejante nivel de caída de agua en esa prefectura de Japón, según informó la cadena pública de televisión NHK.

El sábado la tragedia ocurrió en un asilo de ancianos que quedó inundado por el desbordamiento del río Kuma, donde todavía hoy tuvieron que ser rescatadas medio centenar de personas por equipos de emergencia llegados al lugar.

Muchos de los evacuados estaban en un estado muy débil. En las operaciones de rescate participaron efectivos militares de las Fuerzas de Autodefensa.

El saldo provisional de ese lugar es de catorce personas con paro respiratorio, una calificación que utilizan las autoridades niponas hasta que no está registrado el caso como fallecimiento, pero que engrosa provisionalmente la cifra de víctimas mortales registradas el fin de semana.

Tal como pronosticaba la Agencia de Meteorología de Japón, las lluvias continuaron hoy, con veinte muertos más en Kumamoto, aunque también hay catorce personas cuyo paradero es desconocido y que podría elevar aún más la cifra de muertos.

La lista de fallecidos confirmados entregada por las autoridades indica que la inmensa mayoría de las víctimas mortales eran de avanzada edad, incluyendo una anciana de 93 años y un anciano de 85.

Los informes de medios locales dan cuenta de que dos ríos de esa prefectura han quedado desbordados y han inundado once localidades situadas en las riberas.

El agua ha aislado cerca de treinta distritos de esa prefectura, incluyendo las ciudades de Yatsushiro y Hitoyoshi.

Abe pidió extremar la precaución

El primer ministro nipón, Shinzo Abe, que el sábado tuvo una reunión de emergencia con distintas agencias para evaluar los daños y organizar las medidas de auxilio, pidió hoy a los pobladores de la zona que extremen la precaución.

Abe pidió especialmente que los habitantes de las zonas más castigadas eviten las áreas donde se teme que pueda haber derrumbes de laderas o correnteras, y redoblar los esfuerzos para asistir a las localidades más afectadas.

“Es urgente prestar un apoyo especial a las víctimas de este desastre natural”, manifestó Abe, que también anunció su intención de movilizar oficiales de reserva de las Fuerzas de Autodefensa en caso de que sea necesario reforzar los equipos de emergencia.

De momento, el primer ministro japonés ha movilizado a cerca de 10 mil efectivos de las Fuerzas de Autodefensa para auxiliar a los damnificados.

Miles de evacuados

Las imágenes de televisión muestran numerosas localidades inundadas, árboles caídos en la vía y caudales de ríos rebosando los puentes que los cruzan y personas que difícilmente pueden desplazarse por las calles.

Las autoridades pidieron la evacuación de 203 mil residentes de Kumamoto y de la vecina prefectura de Kagoshima. Quedaron instalados unos cien centros de acogida para recibir a los desplazados.

Informes de la agencia local Kyodo dan cuenta de que al menos 4.650 hogares de Kumamoto estaban sin energía eléctrica este domingo.

Según la Agencia Meteorológica de Japón, las lluvias seguirán castigando al oeste del país hasta este martes.

Precisamente por estas fechas se estaba recordando una tragedia mucho mayor que sufrió el oeste de Japón en julio de 2018, cuando las torrenciales lluvias que cayeron entonces, las peores desde 1982, causaron más de 200 muertos. 

jamj



Cortesia Milenio

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