Iberia ha ampliado el ERTE a la mayoría de la plantilla a la que se lo aplicó el pasado mes de marzo, tras el cierre de las fronteras aéreas.

Los empleados afectados rondan el 70% de los que están bajo convenio, algo menos de 10 puntos por debajo del 81% que fue incluido en marzo. Es decir, de los 14.000 iniciales pasará a una cifra cercana a los 12.000 y su situación se extenderá hasta finales de septiembre, fecha hasta la que el Gobierno ha ampliado las ayudas públicas, aunque en esta ocasión se hará de forma rotatoria, para que todos trabajen en algún periodo de cada mes.




La estructura del holding IAG complica un hipotético rescate de Iberia por parte del Estado español

En línea con la política aplicada desde marzo, Iberia mantiene el compromiso de complementar el sueldo a sus empleados, pero ahora lo hará en una cuantía inferior, alrededor del 30%, según fuentes sindicales, frente al 50% o 100% que se complementó el primer ERTE.

Pese a esa rebaja, los sindicatos de la compañía valoran “muy positivamente” el esfuerzo de completar los sueldos en unas condiciones tan complicadas. “Es una ayuda voluntaria a la que no está obligada y será algo que los trabajadores debamos agradecer”, aseguran desde los sindicatos de la aerolínea.

Lo cierto es que la política de ajuste de Iberia no solo afecta a la plantilla. Los empleados que están fuera de convenio, la mayoría puestos directivos, también van a continuar con el recorte de sueldos por un tiempo que todavía desconoce.

La reducción de costes estructurales y operativos parece imprescindible para competir en un negocio que, al menos en el próximo año, se tendrá que acotar a los vuelos de corto recorrido, ya que el negocio con EE.UU. y América Latina no parece que se vaya a reactivar con facilidad.

Como reconoció el presidente de la compañía, Luis Gallego, en su intervención en la cumbre empresarial organizada por la CEOE hace dos semanas, esta crisis va a dejar una Iberia más pequeña el próximo lustro. Entre las primeras decisiones de ese recorte de capacidad está la jubilación anticipada de los modelos Airbus A340-600 y la negociación de un nuevo calendario de entrega de los A350 y A320neo pendientes de recibir. A su vez, ha decidido trasladar 13 aviones de largo radio del aparcamiento de Barajas al de Ciudad Real donde, según ha explicado, “las tasas de aparcamiento son sensiblemente más baratas que las que se cobran en Madrid”. Estas son solo algunas de las medidas que la compañía está tomando para ajustar sus costes al impacto de la pandemia, pero insuficientes para frenar las especulaciones sobre que un nuevo paquete de ayudas a empreas aprobado ayer por el Gobierno esté pensado para Iberia. Hasta ahora, la aerolínea ha hecho uso de un crédito del ICO de 750 millones de euros, a devolver antes del 23 de abril del 2023. Aunque tanto fuera como dentro del sector reconocen que Iberia va a sufrir y no se descarta ese rescate, también reconocen que estructurarlo con ayudas españolas tipo los ejecutados en KLM, Lufthansa o Tap parece mucho más complicado.



Por la estructura accionarial de la compañía española y por la organizativa. Implicaría poner de acuerdo a todos los países en los que opera, desmontar el holding, o canalizar ayudas desde Europa, lo que parece complicado “por filosofía de la Comisión y porque el Reino Unido ya no está en el club”, explican.


¿Aprobarías un rescate de las aerolíneas como se hizo con los bancos?




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Cortesia de La Vanguardia

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