No era una tarde fácil para Dolores Delgado. La exministra de Justicia entró con prisa en la Comisión del Congreso en la que se enfrentó al resto de grupos sobre su elección, por parte del Gobierno y con la aprobación del CGPJ, como fiscal general del Estado. Entre criticas por partidismo y por su pasado como miembro del Ejecutivo, Delgado defendió que haber sido ministra “no debe verse como una debilidad, sino como una fortaleza”, y se comprometió a que en su labor primase “el servicio público”.

“En España, la fórmula de elección es un sistema híbrido: parte del Gobierno, pero se desvincula del Ejecutivo durante su labor como fiscal y participan los tres poderes del Estado. Es el Estado en su conjunto el que interviene en la designación del fiscal general del Estado”, sentenció la extitular de Justicia, que ocupó el cargo hasta el pasado mes de enero y fue diputada por el PSOE.

No pareció preocuparle a Delgado la duda sobre su nombramiento en el resto de grupos parlamentarios, principalmente los de la oposición. “No debería llamar la atención ni producir desasosiego que quienes ejerzan como fiscales hayan desempeñado otro cargo”, explicó, al tiempo que lamentaba que se ponga “en duda” el sistema de elección. Para ella, el órgano no puede estar siempre bajo vigilancia. “Reducir la Fiscalía a una institución permanentemente bajo sospecha y dependiente de los vaivenes políticos es injusto”, concluyó.

Asimismo, se comprometió a mantener la independencia del Ministerio Fiscal. “Los fiscales debemos ser autónomos y responsables”, continuó Delgado. Además, respaldó su propuesta en una trayectoria de “más de 30 años” en la que ha primado “la defensa de la legalidad y de los derechos de los ciudadanos”.

Fue consciente Delgado en todo momento de que su nombre está bajo la lupa, y quizás por eso repitió varias veces su “vocación de servicio público”. Desglosó con paciencia lo que quiere que sea la Fiscalía bajo su responsabilidad. “Considero que es el tiempo de avanzar en la apertura de la institución y los ciudadanos se sientan orgullosos”, esgrimió, y se comprometió a “hacer pedagogía” porque la Fiscalía es, ahora, “un órgano desconocido”.



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