La Rendición de Cuentas que enviará el Poder Ejecutivo este martes al Parlamento, correspondiente al ejercicio anual de 2019, consta de un solo artículo pero promete abrir un duro debate en ambas cámaras sobre la «herencia frenteamplista», según adelantan legisladores del oficialismo y la oposición. 

La primera Rendición de Cuentas de un nuevo gobierno siempre tiene un tinte particular, especialmente cuando suplanta a una administración de distinto signo político. En este caso, la Constitución mandata al gobierno de Luis Lacalle Pou y su equipo económico a enviar el balance de las cuentas nacionales durante el último año de gestión frenteamplista.

Con eso en mente, durante una reunión de gabinete a mediados de abril, el presidente le pidió a su equipo que la Rendición de Cuentas no fuera un reordenamiento de gastos sino una instancia que transparentara cómo se recibió cada uno de los organismos del Estado. 

Con la discusión del Presupuesto quinquenal en un horizonte próximo –el plazo máximo para que ingrese al Parlamento es el 31 de agosto–, los parlamentarios del oficialismo pretenden que la discusión de la Rendición de Cuentas sirva como instancia para debatir la herencia de la última administración, particularmente en materia económica y fiscal. 

El senador nacionalista Jorge Gandini incluso planteó públicamente la opción de votar en contra del proyecto, lo cual no tendría efectos concretos sobre el ordenamiento jurídico pero supondría una «señal política muy fuerte», según dijo en rueda de prensa a comienzos de este mes. 

«Tengo la tentación de no aprobar la Rendición de Cuentas. Fueron corrigiendo año a año el déficit fiscal, en el primer año se previó para el último un déficit fiscal de 2,5% y en el 2018 lo ajustaron a 3%. Terminamos con 5%. Le erraron por US$ 1.200 millones”, expresó. 

“El último ejercicio fue muy malo en casi todas las variables: aumentó la deuda, el déficit, la inflación no estuvo dentro del rango meta, aumentó el desempleo, nos lo entregaron con un 11% y sin pandemia. Yo no apruebo unas cuentas tan alejadas de la proyección. Los supuestos con los que se construyeron los números estuvieron alejados de la realidad, se gastó más de lo que se había previsto y eso merece un rechazo”, agregó el legislador.

Fuentes del oficialismo dijeron que la propuesta de Gandini aún está a estudio y discusión de la bancada de legisladores. 

La oposición frenteamplista, por su parte, también se alista para defender a la anterior administración. En la última semana, por ejemplo, varios legisladores de la izquierda cuestionaron el «doble discurso» del gobierno, tras la difusión de un documento del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) dirigido a inversores extranjeros y en el cual se destacan fortalezas macroeconómicas del país.

Mario Bergara, actual senador y expresidente del Banco Central, dijo el viernes pasado que el sistema político se «debe» una «discusión del relato» y «de lo que fueron los 15 años de gobierno frenteamplista y cómo está el Uruguay a la salida de esos gobiernos comparado al Uruguay que recibió 15 años atrás».  

«Vemos con preocupación un intento por instalar que el ajuste se va a deber a la pandemia pero también al desastre que dejó el Frente Amplio. Eso es inadmisible y nos parece una muy buena instancia para recordar todo lo que se ha avanzado. Que no lo decimos nosotros, lo dice también el gobierno. Solo que no se lo dice a los uruguayos; se lo dice a los inversores internacionales a la hora de salir a buscar financiamiento», agregó.

El senador del MPP Charles Carrera acusó al Ejecutivo de tener un «doble discurso» y celebró que se «reconozca la robustez de las reservas y saludable madurez de la deuda, contrariamente a lo que pregonan fronteras adentro».

La discusión de 2004

En 2005, con un gobierno del Frente Amplio recién asumido, el Parlamento tuvo una discusión similar al momento de votar la Rendición de Cuentas correspondiente al Ejercicio de 2004. 

En ese entonces, el gobierno de Tabaré Vázquez envió un informe económico en el que se resaltaban varios indicadores previos a su asunción, y eso fue remarcado durante el debate parlamentario por el Partido Colorado.

«Queremos destacar que el informe económico financiero que envió el Poder Ejecutivo es la prueba escrita de cuál era el estado de la nación cuando se recibió el gobierno. Esta es la prueba escrita e irrefutable del estado de la nación: un país en crecimiento sostenido, con el mayor crecimiento de su historia en un año, con el mayor aumento de la inversión y del empleo de su historia en un año», dijo en sala el senador Isaac Alfie, previamente ministro de Economía y hoy director de la OPP. 

La bancada frenteamplista insistió en que el informe no suponía halagar la gestión del gobierno de Jorge Batlle. «Aprobar una Rendición de Cuentas no significa aprobar una política económica sino, desde el punto de vista legal, el estado de las cuentas públicas. Por lo tanto, a la pregunta de si aprobar una Rendición de Cuentas implica aprobar una política económica doy una respuesta negativa, porque son dos conceptos totalmente diferentes», dijo por ejemplo el senador Alberto Couriel. 

La Rendición de Cuentas de ese año se votó en general con los votos del Frente Amplio y el Partido Colorado.

Lacalle Pou trajo a colación esa Rendición de Cuentas durante el debate con Daniel Martínez días antes del balotaje de 2019. El hoy presidente leyó un extracto del informe que hablaba de un crecimiento de 12,3% en el PIB y un aumento de 22,7% en el volumen de exportaciones, entre otros indicadores. «¿Sabe Daniel Martínez quién dijo eso?», preguntó Lacalle Pou. «Cuéntame», respondió su contrincante frenteamplista. «Tabaré Vázquez, Danilo Astori y los ministros del gobierno en la rendición de cuentas en junio de 2005», respondió el nacionalista.



Cortesia de El Observador

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