Quito –

Después de las protestas que Ecuador vivió el pasado octubre, las Fuerzas Armadas reconocen que se requiere una nueva “visión estratégica” para enfrentar este tipo de acontecimientos.

En la Escuela Militar Eloy Alfaro, al noroccidente de la capital, se realizó la ceremonia castrense de ascensos del  general de División, Luis Lara Jaramillo, quien asumió el cargo de jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas; y, Luis Altamirano, como comandante del Ejército.

El acto contó con la presencia de varias autoridades del Estado, entre ellos el presidente Lenín Moreno.

Moreno en su discurso reconoció el trabajo de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional durante los once días de paro nacional que encabezó el movimiento indígena, pero reprochó que como parte de esa protesta que se dio en contra de la eliminación de los subsidios a los combustibles, hayan participado actores políticos que después de haber “violentado derechos fundamentales, ahora reclaman los derechos para ellos”, expresó sin precisar sus nombres.

También aprovechó el espacio para aclarar que por un “error de escritura” se plasmó en el proyecto de Ley de Crecimiento Económico que el IESS, el ISSFA, el ISSPOL, son entidades parte de la Función Ejecutiva. Al contrario, señaló son entidades que por mandato constitucional, con autonomía administrativa, económica.

Lara se refirió a las protestas que lideró la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), y alertó a los grupos violentos que generaron actos vandálicos que no se “equivoquen”.

“Que no se equivoquen los violentos, que no se confundan los grupos asociados al narcotráfico. Nuestras Fuerzas Armadas no van a permitir que se repitan las sonadas que atenten contra la paz y la seguridad. Con la Constitución en las mochilas los soldados cumplirán con su deber de garantizar su derecho a vivir en paz y con seguridad”.

Lara acotó que ese suceso  demostró “que hay graves amenazas a la seguridad de la nación y a la vida. No podemos dejar pasar por alto la demostración de grupos internos y transnacionales que quieren imponer un modelo que atenta contra los principios de básicos, vulneran la Constitución y pone en alto riesgo la convivencia social”.

Es así que se concluyó que la fuerza pública debe enfrentar a ” nuevas amenazas asimétricas, que son un desafío que requiere una nueva visión estratégica”.

En ese plano se han trazado cuatro objetivos, entre ellos, la optimización de educación militar,  crear sistemas de comunicación, e implementar un protección legal a las operaciones del personal.

Esta nueva “visión”  se expresará en un denominado Plan 2030 de las Fuerzas Armadas. Finalmente exhortó a sus soldados a respetar la Constitución, y la “unidad”. (I)