El país experimenta el aumento del promedio de contagios de Covid-19 por día en una tendencia que se inició el pasado 11 de julio cuando se registraron 3.064 casos, hasta el 31 de julio en que se registraron 7.243 casos. Sobre los datos al 1 de agosto se tiene una confusión porque los datos fueron actualizados en las horas finales del día anterior, en un compás de retrasos y restricciones de los datos abiertos.

De los voceros del Gobierno se tienen más comentarios que información oficial. En las últimas horas, el ministro de Defensa ha revelado que la fase 4 de la reactivación de la economía, referida al segmento de entretenimiento, turismo y vuelos internacionales, no tiene una fecha de inicio porque la pandemia sigue siendo una amenaza y el Gobierno debe ver “los efectos que tiene para ir tomando otras medidas”. No obstante, otra declaración suya apunta a que la fase 4 “recién se está planeando” porque no se termina de implementar la fase 3.

El nuevo equipo de Gobierno vuelve a las prácticas que fueron criticadas al anterior gabinete. Es el caso del adelanto de que habrá una cuarentena “focalizada” sin decir cómo, cuándo y dónde, generando mayor confusión o incertidumbre. Se tiene la misma reacción respecto al incremento de casos, con los voceros del Gobierno enfrascados en una discusión sobre si es un “rebrote” o solo un “aumento”, a pesar de que en dos semanas se ha duplicado el número de casos y cuando los aspectos de fondo son otros: la caída del número de pruebas por semana promedio y el aumento de casos positivos respecto a los últimos dos meses. La pregunta crucial se refiere a la meseta y su fragilidad.

Finalmente, sobre el manejo de la información es conveniente que se mantenga la política de datos abiertos bajo la seguridad de que la información acopiada y procesada por funcionarios públicos y con recursos públicos es propiedad de todos y por su temática no constituye un asunto de seguridad nacional. Por lo mismo no se ajustan a este marco legal la clausura de la información de la progresión, la falta de su actualización o su retraso. La evolución de la pandemia es una responsabilidad compartida entre las autoridades y la población.

En los últimos días se ha tenido claros aciertos en el manejo de la pandemia, como el dramático sinceramiento de la cifra de muertes, un reajuste en proceso, y la intervención de la región Arequipa en materia de salud. Esta perspectiva no debe relajarse; los peruanos recorrerán el camino como lo han hecho hasta ahora, por lo que el papel del Estado es la coherencia y la transparencia.

Cortesia de La Republica

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