Ante la situación actual de incertidumbre y cambios hay una pregunta que se ha mantenido en el aire: ¿cómo va a ser el trabajo ahora? Pero el tiempo ha pasado tan rápido y sin darnos cuenta que realmente el futuro del trabajo ya lo estamos viviendo. Con las medidas que se han implementado en los últimos cuatro meses se ha vivido una aceleración importante en la digitalización de las empresas de todos los tamaños, quienes han volteado a ver a la tecnología para ayudarse a reimaginar su forma de trabajar y la manera en la que interactúan con sus clientes y otras partes interesadas. Y esta transformación llegó para quedarse.

En México, y realmente en todo el mundo, las PyMEs están adoptando servicios de colaboración a distancia para mantener sus operaciones, las empresas internacionales están acudiendo a servicios de Inteligencia Artificial para dar atención a clientes cuando hay altos picos de demanda, y los retailers continúan buscando modelos optimizables de e-commerce y omnicanalidad. El futuro, que se veía lejano, llegó de golpe y lo estamos viviendo ahora. ¿Qué sigue? Lo que sigue es comenzar a planear en torno a ello, a hacerlo más eficiente y a aprovechar sus ventajas.

El trabajo hoy es más fluido, flexible y productivo. Al hacer la transición a modelos de trabajo remoto, lo primero que se necesitó fue descubrir las barreras y eliminarlas; esto significó optimizar la manera en la que se trabaja. Por ejemplo, para mantener conectados a los equipos se implementaron soluciones de comunicación y colaboración como chats, videoconferencias y documentos compartidos que han hecho más eficiente la manera de trabajar. Gracias a estas soluciones, un estudio de Forrester descubrió que los usuarios ahorran tiempo; incluso la suma llega hasta 171 horas al año, lo que significa 20% más tiempo para realizar tareas de valor. Esto también ha significado un ahorro en dinero y en huella de carbono para las empresas.

Después de la pandemia nada será igual. Hay que pensar, de ahora en adelante, en la posibilidad de no estar físicamente en los lugares de trabajo. La forma de trabajar continuará con varios de los cambios que se dieron durante la contingencia. El trabajo se hará más digital, más colaborativo y más flexible. Las reuniones virtuales, que ahorran viajes y mantienen conectados a los colaboradores aunque estén en otro espacio físico, han llegado para quedarse, junto con la colaboración remota y las horas flexibles. Con esta realidad en mente, en Google hemos buscado la manera de hacerlo aún más eficiente, por lo que integramos todas las herramientas de G Suite para crear un único espacio de trabajo en el que todo esté conectado y accesible en cualquier momento y en cualquier lugar. Ahora es posible entrar a las videollamadas de Meet desde Gmail, mandar información de Chat a un mail, y tener acceso a documentos compartidos dentro de las salas de Chat, entre otras funciones, sin salir de la misma pestaña, en un ambiente seguro y altamente escalable.

Si algo hemos aprendido en estos últimos meses es que no hay nada tan valioso como el tiempo, por ello es fundamental protegerlo. La nueva manera de trabajar ya está aquí y ahora la  meta es aprovecharla para que cada minuto invertido sea más valioso. Ahora, la prioridad está en la productividad, la eficiencia y en llegar a los objetivos en conjunto.



Cortesia Milenio

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