A pesar de los esfuerzos de Facebook por capear el temporal y convencer de que está haciendo lo posible por eliminar el discurso de odio, el boicot contra la compañía no deja de crecer.

Al menos un tercio de los anunciantes de la red social está considerando unirse a esa iniciativa. Este golpe sin precedentes lo ha desvelado una encuesta de la World Federation of Advertisers, cuyos miembros invierten cerca de 100.000 millones en anuncios.

Este sondeo indica que una tercera parte de los 58 principales anunciantes en Facebook están dispuestos a suspender sus campañas, mientra que otro 40% se lo está planteando.



El goteo de empresas no ha cesado desde la pasada semana. Día a día nuevos nombres se añaden. Microsoft, Ford o Adidas son de las últimas incorporaciones. Starbucks y Unilever gastan más de 30 millones al año en anuncios en esta plataforma.


Entre los promotores de la campaña también se apunta alto

Todas estas empresas han mostrado su solidaridad con el lema de “frenar el odio con fines de lucro”, surgido por las protestas contra el racismo provocada por la muerte de George Floyd.

“Vamos a actualizar la forma en que las noticias se priorizan para mostrar los informes auténticos y los artículos publicados de manera transparente”, sostuvo Facebook este martes en un comunicado. A pesar de que económicamente el daño todavía no es profundo –esta iniciativa debería prolongarse por mucho tiempo–, la tendencia resulta más que preocupante por la repercusión en la plataforma fundada por Mark Zuckerberg.

Sin embargo, estas promesas no significan que la red social vaya a implicarse a fondo contra los mensajes falsos o la propagación de mentiras políticas, algo habitual en el presidente Trump o en su campaña electoral, a pesar de que han prometido etiquetar aquellos post sobre odio o que promuevan la supresión del derecho al voto de los ciudadanos.

Además, entre los promotores de la campaña también se apunta alto. “Mark Zuckberger acumula demasiado poder en una compañía de ese tamaño y de ese alcance”, sostiene Arisha Hatch, vicepresidente de Color of Change, uno de los grupos organizadores del boicot. “Zuckerberg es uno se los principales obstáculos que bloquea el progreso”, añadió Hatch en Bloomberg.



Dada la dimensión global de Facebook, los críticos consideran que es un poder alternativo que debería rendir cuentas de forma pública y no operando desde un entramado poco claro.



Cortesia de La Vanguardia

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