Si hay algo que se ve afectado seriamente por la falta de movilidad, son las articulaciones, especialmente en estos días de encierro y es que el dolor puede ser el signo de que las “bisagras corporales” están empezando a “oxidarse”.

Una articulación es la unión entre dos o más huesos o entre un hueso y un cartílago. Su función principal es facilitar los movimientos mecánicos del cuerpo. Algunas articulaciones se abren y cierran cual bisagras, como el caso de rodillas y codos, y otras permiten realizar movimientos más complejos: el hombro o la articulación de la cadera, por ejemplo, posibilitan efectuar desplazamientos hacia adelante, hacia atrás, laterales y giratorios. Los músculos, por su parte, tiran de las articulaciones, lo que nos permite movernos.

Para empezar, el Yoga corrige la postura, produce relajación muscular y articular, fortalece la musculatura y brinda conciencia del movimiento o propiocepción. De acuerdo con el fisioterapeuta Michele Chelleri, esta rutina “ablanda los tejidos de las cápsulas articulares rígidas y quita contracturas crónicas”.

De hecho, el Yoga es una disciplina muy específica para la salud articular; prácticamente todas las asanas trabajan con estos mecanismos corporales, pero si hay que escoger, las siguientes posturas son ideales para ello:

Trikonasana, la Postura del Triángulo: Con esta postura se movilizan tanto los hombros como la cadera y también la zona de la cintura. Es importante abrir bien los brazos paralelos al suelo antes de inclinarse hacia el costado.

Ananda Balasana, la Postura del Bebé Feliz: Es otra de las posturas que ayudan a abrir la cadera. Acostado boca arriba, se flexionan las rodillas llevándolas abiertas lo más cerca de las axilas que se pueda. Hay que asegurarse que los tobillos queden en línea con las rodillas, de manera que las pantorrillas queden perpendiculares al suelo, formando un ángulo de 90 grados.

Marjaryasana y Bitilasana, Posturas del Gato y la Vaca: A través de estas dos posturas que se complementan, se movilizan todas las vértebras de la espalda desde una posición de cuatro puntos apoyados en el suelo. Manteniendo la musculatura activa en todo momento, en la primera la columna se arquea hacia arriba, en la segunda hacia abajo. 

(Con información de salud180.com, arthritis.org y vitonica.com)

marien@caminoamarillo.net

@marien_caminoa7



Cortesia Milenio

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