Dos servidores policiales y la teniente política de la parroquia Simón Bolívar permanecen secuestrados en el pueblo Kumay, en la provincia de Pastaza.

El hecho se registró el jueves anterior y la ministra de Gobierno, María Paula Romo, lo alertó en sus redes sociales. Hasta la tarde de este viernes 3 continuaban los acercamientos para la entrega de las tres personas en mención.

El coronel Jorge Cevallos, comandante de la Zona 3 de la Policía Nacional, explicó que se trasladaron al lugar con el fin de obtener la liberación de los dos servidores policiales y de la teniente política, así como para evitar que este tipo de incidentes se repitan.

En relación con la exigencia de la comunidad de que se les entregue el cuerpo sin vida de Alberto Mashutak, quien fue sepultado y había fallecido por COVID-19, el jefe policial manifestó que existe un protocolo desarrollado por el Ministerio de Salud Pública (MSP).

Este, agregó, determina qué se debe hacer con un caso de sospecha o confirmado del coronavirus que haya muerto en una casa hospitalaria.

“Lo que se ha hecho es seguir estrictamente ese protocolo, en este caso de un ciudadano de 51 años de la comunidad shuar que presentó un cuadro de neumonía, el cual luego de una prueba rápida de COVID dio positivo tanto la inmunoglobulina G como de la inmunoglobulina M, lo que determinaba que se encontraba en una fase activa, y el ciudadano falleció producto de este virus”, añadió el oficial.

Cevallos recordó que el deceso se produjo en mayo y que lo que se hizo fue que bajo el protocolo dispuesto por el MSP, preservando la salud de la población, fue enterrado en la jurisdicción en donde ocurrió el hecho, que por esa razón se lo hizo en el cantón Mera.

Mientras tanto, Cristóbal Jimpikit, expresidente de la nacionalidad shuar y concejal de Pastaza, recordó que Mashutak falleció el 27 de mayo, que ahí realizaron la petición a las autoridades para que se haga la entrega del cadáver porque de acuerdo con el informe que tuvieron él no falleció por el COVID-19, sino de neumonía.

Advirtió que la nacionalidad shuar, así como los pueblos indígenas del país, tienen su propia cultura y características, entre las que destacó que cuando un guerrero, líder o lideresa fallece en cualquier circunstancia, incluida una enfermedad, es sepultado en su propio territorio según las costumbres y tradiciones.

Explicó que cuando eso no ocurre, se va a rescatar el cadáver para llevarlo al pueblo con el fin de sepultarlo en medio de una ceremonia. (I)



Cortesia de El Universo

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