María Concepción, una joven de 17 años, y su hijo de dos años fueron levantados por un grupo de personas, torturados y asesinados en el municipio de San Miguel Ejutla, informó la Fiscalía General del Estado (FGE) de Oaxaca, que detalló que indaga el crimen como un feminicidio.

Las investigaciones indican que María Concepción, que estudiaba el bachillerato, salió con su hijo a bordo de un mototaxi al mercado, pero fue raptada por un grupo de personas el domingo, por lo que fue reportada como desaparecida y tras una búsqueda, sus cuerpos incinerados fueron hallados ayer en el cerro El Mexicano.

Los informes de los peritos del Instituto de Ciencias Forenses, la mujer y su hijo fueron torturados antes de ser asesinados e incinerados.

La Fiscalía del Estado informó que investiga algún tipo de venganza contra la familia de la joven como móvil del crimen, ya que previamente recibieron amenazas.

A través de redes sociales grupos feministas exigieron justicia para la adolescente y su hijo, como el colectivo Mujeres de la Sal, que emplazaron a la Fiscalía General del Estado para que identifique a los responsables y lo castigue con todo el peso de la ley.

​En tanto, el Colegio de Bachilleres del Estado de Oaxaca (COBAO) condenó el asesinato de las dos personas, por lo que exigieron justicia y que los responsables sean castigados con todo el rigor de la ley.

“Hechos como este agravian de manera profunda a toda la sociedad oaxaqueña y ponen de manifiesto la necesidad de rechazar y castigar todas las formas de violencia contra las mujeres”, sentenciaron en un comunicado.

Tras el asesinato, familiares y amigos de la joven y su hijo sepultaron sus cuerpos en el panteón San Miguel, en un cotejo fúnebre que reunió a gran parte de los habitantes del municipio que exigieron justicia.

“¡justicia para Conchita!… ¡Ni una más en Oaxaca!”, fueron los gritos de los presentes para exigir un alto a la violencia de género en la entidad.

En la casa de la víctima, el presidente municipal de San Miguel Ejutla, Rodrigo Lucas, afirmó que el crimen cometido agravió al pueblo porque la joven y su hermano no debieron de haber sido torturados.

En la tumba fueron dejados globos y un cartel donde los amigos y alumnos del Colegio de Bachilleres de Oaxaca (Cobao) demandaron justicia y el pronto esclarecimiento de los asesinatos cometidos.

RLO​



Cortesia Milenio

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