En enero de este año, 900 gallinas murieron en un solo día en una granja de la empresa Huevo Guadalupe en el estado de Jalisco. Imágenes inéditas a las que MILENIO tuvo acceso muestran a los animales muertos, sus restos en descomposición en jaulas junto a aves que siguen poniendo huevos destinados al consumo humano.

Los trabajadores de la instalación informaron sobre una «gripe» entre las aves. Se les administraron antibióticos indiscriminadamente, mientras la producción de huevos continuaba y estos eran enviados diariamente para ser vendidos a los consumidores.

Un investigador de la organización Mercy For Animals se infiltró durante cuatro años en ocho granjas de Nuevo León, Yucatán y Jalisco para documentar las condiciones en las que viven las gallinas ponedoras de huevo. Las imágenes que obtuvo revelan graves riesgos para la salud pública y crueldad animal como áreas donde las gallinas conviven con ratas vivas y muertas y montones de estiércol infestado de gusanos.

Las jaulas miden 30 centímetros cuadrados y dentro viven alrededor de 6 gallinas. En ese hacinamiento algunas mueren, mientras otras siguen la producción, algunas con los órganos de fuera.

“Al estarse pudriendo los cadáveres de las gallinas promueven la transmisión de virus y bacterias al huevo”, dice en entrevista exclusiva para MILENIO el investigador encubierto de Mercy for Animals.

El hacinamiento, explica, hace más fácil que las gallinas se contagien con enfermedades por los virus y bacterias que están en su entorno.

La directora ejecutiva de Mercy For Animals Latinoamérica, Linda Obregón, explica que estas condiciones insalubres y de confinamiento afectan gravemente el sistema inmunológico de las gallinas, al crear un entorno en el que los patógenos proliferan y pueden infectar a los humanos y crear serias amenazas para la salud pública.

Un patógeno potencialmente peligroso es la influenza o gripe aviar, que se propaga rápidamente a través de entornos con densidades de población altas y ha matado a millones de gallinas confinadas en granjas. Muchas cepas de influenza aviar son capaces de infectar a los humanos.

Ante la gravedad de la situación, Mercy For Animals presentó una denuncia ciudadana ante el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Alimentaria (Senasica), y una denuncia sanitaria o acción popular ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

La abogada Fabiola Balmori detalla que, como parte de la estrategia legal, han impulsado desde hace más de un año una Norma Oficial Mexicana que promueve el huevo libre de jaula.

La situación encontrada en las granjas representa una violación al “manual de buenas prácticas pecuarias de producción de huevo al plato que señala que es obligación de todos los avicultores tener como estándar de bienestar a las gallinas en buen estado de salud”.

Hernández detalla que el manual establece que no debe haber ratones, larvas y que en caso de que las gallinas ponedoras se enfermen tienen que ser atendidas conforme a los medicamentos que estén autorizados.

​»Se debe de esperar a que el antibiótico sea eliminado, es decir debe haber un tiempo de espera entre momento en que se consume el antibiótico y se sigue con la producción de huevo y como lo hemos documentado aquí no es el caso. Indirectamente el consumidor está metabolizando los mismos medicamentos que se le dieron a las gallinas y eso contribuye a la resistencia de antibióticos”, señala Hernández.

La abogada afirma que es responsabilidad de Senasica y Cofepris hacer las inspecciones y determinar si hay un acto contra la ley para aplicar las multas o clausuras correspondientes, pero los recortes presupuestales dificultan esta labor por falta de personal.



Cortesia Milenio

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here